Letheia. Que tiene la connotación de olvido, lo que permanece oculto. Se llama Leteo el río que atraviesan las almas al nacer y que les ayuda a olvidar todo lo que antes sabían.
A. Esta partícula es la negación de la palabra completa.
De este modo, para los griegos, la verdad tenia el significado de una oposición al olvido, a la ocultación. La verdad era un Aparecer, un desocultarse, un mostrarse y hacerse evidente, despejar las tinieblas y salir a la luz; un ser sin más, entendido esto en el sentido último.
Con Descartes nos jodemos al adoptar un significado diferente para Verdad. Esta se entiende como una adecuación, un emparejamiento, una correspondencia o coincidencia entre “Lo que digo” y “La cosa” de la que digo. En palabras llanas es como decir: el cielo (la cosa) es azul (lo que digo) y eso es verdad porque estamos de acuerdo en la correspondencia de mis palabras. Si no estamos de acuerdo, es decir, si no existe coincidencia, correspondencia, entonces es mentira.
Es en ese estar de acuerdo donde se jode todo. Porque entran las apreciaciones subjetivas que todo lo descomponen, lo violentan y prostituyen, lo arreglan en beneficio propio. Y ahí vamos: como monos bilingües y atrabiliarios, defendiendo nuestra posición y nuestra verdad a toda costa, violentando y haciendo de este mundo una mierda espantosa.
En cambio, lo que es Verdad, en el sentido primordial, no se discute, es como la luz del sol, evidente para todo mundo. Y adquiere sentido, entonces, la frase de Nietzsche cuando va y dice: Como si la verdad fuera lo bastante estúpida como para necesitar defensores.
Y si nos hallamos un elefante loco pues lo ahorcamos o le invitamos o de plano mejor le dejamos bañarse en el río.