Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta. Estaba lleno de sillas. Había grandes casonas de tapias viejas. bellaCo caminaba altanero entre las sillas. Cuando estaba cansado, grosero, montaba una y con la mirada perdida, se ponía a descansar. Si quería dormir entraba a las casas para protegerse del frío. En ese planeta perdido nadie se atrevía a exigir. Las sillas conjuraban entre cuchicheos planes irrealizables. Las casonas oían tales planes y continuaban impasibles en su eterna inmovilidad. Un día la silla sobre la que bellaCo descansaba estornudo. En un acceso repentino de furia bellaCo hizo pedazos la silla y, no satisfecho, destrozo casi un centenar de ellas. Cuando hubo hecho esto, entro a una casona y cayo presa de un profundo sopor. No escuchaba el estridente conciliábulo entre las sillas. Acicateadas unas a otras, concluyeron que necesitaban un héroe (o un sacrificio). No podían entre ellas matar a bellaCo porque no tenían manos. Solo tenían cuatro patas y un rígido respaldo. Una de ellas sugirió que descoyuntándose podía despachurrar a bellaCo entre el asiento y el respaldo.
Era una maniobra loCa. Y pareCía que lo intentarían.
Kill Kill Kill
Die Die Die
16 July 2003 a las 0:29
joder,es tuyo lo que escribes??? mu wëno xP
16 July 2003 a las 8:16
graCias!

16 July 2003 a las 9:06
Parecía que las sillas, furibundas por las conductas altaneras de bellaCo y los malos tratos a los que se veían sometidas, se disponían a realizar la maniobra para acabar con el soberbio. Lo que las sillas no sabían es que beLLaco era sumamante perceptivo a las pláticas que sostenían. De modo que, escuchando las palabras con voces de vetas, el tirano les ganó la jugada. Justo cuando las sillas de madera ejercían presión para despachurrar a bellAco, aventó la colilla de su último cigarrillo… El funeral estuvo muy concurrido, asistiendo sillas de todos los planetas, de todas las razas y todas las religiones, cada una pidiéndole por la salvación de las almas a su Dios respectivo. El único problema es que el planeta donde sucedió esta tragedia, tuvo que renunciar al uso de las sillas, luego de que los sindicatos entraran en una huelga definitiva. Los habitantes tuvieron que comprar camas en vez de sillas, para no estar de pie toda la vida. En los cines, en los parques, en los bancos, en los programas de radio y televisión, en los consultorios médicos, en los estadios de fútbol y de béisbol, ya no había sillas, sino camas. Camas individuales, matrimoniales, de agua y ortopédicas. Desde la rebelión de las sillas pasaron muchos lustros y aquel planeta, cuyo nombre original estaba en un idioma ininteligible, empezó a ser conocido como MUNDUS SOMNORUM CAERULORUM. El último registro histórico que quedó de aquella próspera civilización es una nota periodística que informaba que sólo quedaba una persona despierta, pues todos habían sucumbido ante el placer de los placeres: el sueño. En la nota, borrosa por el paso del tiempo, se alcanzaba a leer el nombre de la única persona insomne. Se trataba de BeLLaCo.
16 July 2003 a las 16:51
aaaghh
me muero!
el guSto es enorme
yo si caiGo muerto
eh aethra TE AMO :p
16 July 2003 a las 17:33
un beso y un aplauso para el mayestro nueZ.
16 July 2003 a las 19:32
Y otro por Aethra, joder… !qué bueno!
22 July 2003 a las 17:05
excelente historia que nos hace tomar conciencia sobre el papel importante de los objetos domesticos, la silla, la cama… este es un objeto muy apegado del hombre alli nacemos, nos desarrollamos, crecemos, nos reproducimos y finalmente morimos en el mismo objeto….
13 January 2004 a las 20:59