Era una hormiga roja. No sé dónde comenzamos a caminar ese camino, si fue un dulce derretido una gota de agua o una caca de perro ¿cacas de perro se vale? Tampoco se por qué comenzamos ese camino o cómo o cuándo. Por eso me salí del camino que todas las pinches hormigas rojas formaron: porque, además, no quería llegar al final del camino. Pero después me regresé: afuera del camino hacia frío y era de noche y oscuro y yo estaba todo asqueroso y maltratado y hecho polvo. Había más hormigas haciendo eso, saliendo del camino, digo. Pero eran pocas. Me volví a salir y me regrese. Así hasta que una de las hormigas rojas pregunto ¿y ahora que se traen? Y nos siguió. Salimos del camino y regresamos, salimos de nuez y volvimos a regresar. Agh. Todo se vuelve confuSo ¿Seguí intentándolo? …hasta que más hormigas rojas preguntaran también ¿y ahora que se traen? a lo mejor al juntar un número crítico de hormigas rojas todas a una estarían fuera del camino y YA NO HABRIA REGRESO.
Y si nos hallamos un elefante loco pues lo ahorcamos o le invitamos o de plano mejor le dejamos bañarse en el río.
La imagen, de nuez, del Jefe