¿Qué se me esta olvidando?
Antes de que me quitaran las cobijas de encima estaba soñando que bailaba en una fiesta con la niña mas bonita del mundo entero. Me sacaban las cobijas de encima y pensé que despertaba. Pero aun estaba dormido. Era una pesadilla. El escenario cambiaba y de una cálida y antiquísima y amable escenografía de tonos pasteles y soñadoramente desdibujados era transportado a las oscuras, gélidas y horribles antípodas de mi propia mente pueril y soñadora. La sombra negra se me echaba encima y yo solo sentía una horrenda violencia que me desmadraba las huesos.
Con perspectiva, puedo decir que esos eran sueños recurrentes. Esos. Los de la sombra negra encima de mi. Y los de mi bailes. Despertaba llorando. Estoy hablando de hace miles de años. Cuando era niño. Cuando acostumbraba fingir que dormía mientras con los ojos entrecerrados descubría que morderse la cola era algo estupido y fascinante.
Si pudiera repetir la historia (si fuera el jefe) me ordenaria despertar al instante. Enviaria ejercitos de vasallos. Me bañaria en agua congelada para detenerme con astucia. Adelante hay una vida ¡Una jodida, estupidizante, gloriosa y fulgurante vida!
¡Venga puto capullo deleznable, masturbatorio, adolescente, despreciable e hijo de puta!
¡Una puta vida!
Pues eso
No que sea un puto perredista o rojillo o hijo de puta como tu me llames. Soy solo uno que se da cuenta y que decide mandarlos a tomar por culo con sus premisas y sus historias repetidas, con sus propagandas trilladas y con su odiosa e infeliz publicidad y con la necia y pueril utilización que hacen del dolor humano. Porque venga, el puto pueblo mexicano tiene a flor de piel el sentido de la ayuda y la conciencia bien clara de las tragedias y las catástrofes, desde el terremoto de 85 el pueblo mexicano va y se pone las pilas y se ayuda y rescata cuerpos y mete las manos al fuego y da dinero y reconstruye con sus propias manos las edificaciones que tiró el temblor o el río o la lluvia o el mar o las explosiones o la maldición misma.
Pero son chingaderas. Porque ahora resulta que se desmadró el río en tabasco y se llevó la chingada a miles de personas e inmediatamente, sin reservas, sin premuras, sin sonrojos, sin vergüenza, la jodida publicidad oficial, el merolico mayor, aparecen en televisión pidiendo que ayudes, te dan cuentas del banco, direcciones, listan miles de cosas que puedes donar, ropa, agua embotellada, medicamentos, antimicóticos, pañales desechables, artículos para el aseo, alimentos no perecederos, mas cuentas del banco, para que deposites, para que envíes ayuda, dinero, mucho puto dinero. Ayuda. Ayuda. La televisión no ceja. El radio. Insistentes, precisos. La gente organiza puntos de acopio, de ayuda, se pone de acuerdo, recolecta.
Ok. Va. Todo esta bien. Pero nadie aparece y viene a decirme, ayuda y recolecta, y cuando pase la emergencia iremos a por Roberto Madrazo y le daremos por culo por robarse el dinero (para ponerse sus casas en miami) que iba a poner las alcantarillas en Villahermosa y todo el sistema hidráulico que evitaría inundaciones y que prometió y que pemex (petroleos mexicanos) le encargó hacer. Nadie viene y manda a por el para encerrarlo (¡para que no se escape!) mientras todos nos ayudamos y reconstruimos el edén destruido (porque tabasco es un edén, chin). Nadie viene a escribir la lista de corruptos, ladrones y mentirosos que robaron por décadas el gobierno de tabasco para ir a encerrarlos y a quitarles todo que hace falta para recomponer el mundo. Silencio.
Pero todos vienen a decirme que ayude.
(Y no vienen a hacer la lista ni a detener a Madrazo porque todos son igual que el, hijos de puta y mentirosos y ladrones y corruptos, la televisión, el radio, los medios, el merolico mayor, si, el memo ese, y los demás)
(y no soy un puto perredista, o izquierdista o rojillo o hijo de puta como tu me llamas)