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Categoría The Whole Damn Thing

Visión

La confusión vino después. Primero quede deslumbrado ¿Has sentido que en ocasiones te faltan palabras para explicarte de veras? ¿Que las cosas que dices en realidad no dicen nada? ¿Que se quedan en meros gemidos, pujidos, lamentos, sonidos ridículos que en el fondo y la superficie nada dicen? Venga, que solo verla detenía en mi el flujo normal de ideas que tenía y me hacía quedar mudo totalmente y en todo sentido. No exagero si afirmo que allí me podía quedar mil años solo mirándola si cansarme ni distraerme ni pensar en otra cosa tan solo en seguir allí, frente a ella, a su lado, todo intrigadísimo y a la ves totalmente convencido de que no era real como real puede ser (y de hecho es) todo lo que puedes encontrar cuando vas ahí, quitado de la pena, paseando en un día soleado, de veras despreocupado, totalmente convencido de que todo esta bajo control y de que nada puede salir mal.

Abismo IV y final

A continuación, yo quería abrir los ojos y un intenso cansancio (¡o alguien!) me impedía hacerlo. Primero los intente abrir, luego me aterre cuando descubrí a la luz verdadera porque sentí que esa incesante y oscura desolación no estaba dispuesta a dejarme escapar e iba a impedir que yo abriera los ojos y acabaría por tragarme para instalarme en el frío eterno (¡!). Y frente a mi, en medio de toda esa deliciosa luz que con solo vislumbrarla me aliviaba e invitaba a seguir intentándolo, apareció Ella. Y el viejo demonio había desaparecido y lo intente de veras reconfortado y la lucha que se entablo fue la verdadera porque me acababan de reconstruir los huesos y la oscuridad no dejaba de jalarme. Entonces Ella comenzó a llamarme y me limpiaba el sudor sobre el rostro y decía calmado, tranquilo, despacio papacito, tu puedes, échale ganas, vamos corazón, escúpelo, escúpelo; y todo era ¿cómo si yo estuviera dando a luz? De locura, pensaba. Y la oscuridad comenzó a rezagarse y a Ella ahora la veía claramente y había resucitado y no lo podía creer porque Ella estaba conmigo y yo había estado muerto y ahora respiraba un aire verdadero, mis pulmones estaban conmigo y mi corazón y mi sangre y el cuerpo me dolían todos al mismo tiempo pero ahora estaba con Ella y lo demás en realidad puede irse a la mierda porque la mierda es la mierda y quien guste de traerla embarrada en la boca que con su pan se lo coma porque yo paso, ya no, nunca mas, a tomar por el culo, de veras, no, ya no …

… bueno, mmmm, creo que no.

Aaagh

Abismo III

En aquellos impíos lugares nada me podía salvar. Y un día, en medio de aquel remedo de existencia, errando desconsolado en un inhóspito, frío y antiguo paraje, encontré (creí encontrar, ese atormentador castigo me enloqueció al punto de imaginar insostenibles ecuaciones) esa insoportable luz brillando en la distancia. Por fin, grité, echando a correr, escapando (eso creia yo) del silencio, el hastío y el terror. Y la luz estaba ya frente a mi, de modo que todo lo que hice fue agacharme para tocarla (¡la luz! ¡la luz!) y en ese instante volvi a caer, jalado por ese caleidoscopio de luces (intensísimas aquí, opacas allá) y sombras y dije (no puedo quitarme esa maldita e insana costumbre): estoy muerto y la luz por fin es mía.
En aquel sueño estaba Alguien. No habia ruido. Cuando se acercaba a mirarme (desconcertada frente a mi, yo paralizado, no podía decirle nada) sus blancos vestidos revoloteaban silenciosos a su alrededor. Me llevó a un recinto extraño, lleno de luz por todas partes. Y cuando cerré los ojos (no recuerdo si me lo propuse o no) mil cálidas manos comenzaron a tocarme y yo perdí el conocimiento porque no recuerdo que refulgentes cosas después me ocurrieron



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