Antes de que me quitaran las cobijas de encima estaba soñando que bailaba en una fiesta con la niña mas bonita del mundo entero. Me sacaban las cobijas de encima y pensé que despertaba. Pero aun estaba dormido. Era una pesadilla. El escenario cambiaba y de una cálida y antiquísima y amable escenografía de tonos pasteles y soñadoramente desdibujados era transportado a las oscuras, gélidas y horribles antípodas de mi propia mente pueril y soñadora. La sombra negra se me echaba encima y yo solo sentía una horrenda violencia que me desmadraba las huesos.
Con perspectiva, puedo decir que esos eran sueños recurrentes. Esos. Los de la sombra negra encima de mi. Y los de mi bailes. Despertaba llorando. Estoy hablando de hace miles de años. Cuando era niño. Cuando acostumbraba fingir que dormía mientras con los ojos entrecerrados descubría que morderse la cola era algo estupido y fascinante.
Si pudiera repetir la historia (si fuera el jefe) me ordenaria despertar al instante. Enviaria ejercitos de vasallos. Me bañaria en agua congelada para detenerme con astucia. Adelante hay una vida ¡Una jodida, estupidizante, gloriosa y fulgurante vida!
¡Venga puto capullo deleznable, masturbatorio, adolescente, despreciable e hijo de puta!
¡Una puta vida!
Sucede cuando saltas, justo cuando saltas. Entonces comienzas, mucho despues, a medianoche, y a plena luz del dia, a tener visiones. Y dices en voz alta complejos malabares, mentiras, blasfemias, oraciones fulgurantes. Luego todo te la trae floja y nada te importa y dejas de comerte la cabeza. Adios ficciones odiosas. Bienvenidas nubes de fuego, abismos infinitos.
Ahora se la clave de todo. Acción. Sin mas.
Algunas veces sueño que voy volando por los aires; este tema ya es necedad, digamos, en este blog donde l@s asidu@s se estremecen con hastío en cuanto me animo a mencionarlo. Pero me lo permitiré por unos segundos para avisar que este fin de semana y a propósito de mi cumpleaños numero 27 ^__^ me voy a tirar en paracaídas. El viernes me voy a Cuernavaca, Morelos. El sábado 19 de enero, al mediodía, estaré volando por los aires, literalmente. Juro que no cerraré los ojos.
Y si me desintegro, mejor.