Nux fulguris

Categoría La luz del sol

Largas distancias ::

Un día amanecen días de sol y otro día días de nubes. Cuando amanecen días de sol todo el tiempo puedes pasártelo diciendo del calor. Cuando amanecen días de nubes no, recuerdas que la chamarra azul esta arrugada y hecha polvo porque la arrimaste a un rincón y le encimaste mil cosas y la olvidaste (ya casi no la necesitabas: tanto calor) y el jicotiLLo hizo ahí su cama y recuerdas que un día invitó a tres gatos más (gat@s) y cuando llegaste los corriste a todos y ellos salieron corriendo a protegerse y maullando desatados, supongo que reían de ti y gritaban burlas mientras se ponían a salvo. La chamarra azul ha quedado casi inservible y los días de nubes son fríos. Necesitas ponerte algo encima. Yo quiero que salga el sol aunque luego me este muriendo asfixiado por el calor.

En el otro lado del mundo tambien hace calor. Pero eso es solo un decir. Es mejor hablar de planetas y todo cambia así: en el otro planeta tambien hace calor. Hace mucho mas calor que en este planeta, un calor que te hace descuidada y te hace salir a la calle sin protegerte y un día regresas más tarde y se hace de noche y aparece el frío y al otro día te ha sacado una enfermedad que vuelve tu voz nasal y desconocida. Así casi no me gusta. Cuando te enfermas y te incomodas. A veces si. Cuando escucho tu voz calida y desconocida y lejana y pienso en tu cuerpo y me dan ganas de meterte mano. Y entonces tu me estas hablando con esa voz grave y piensas en lo aburrido que es estar encerrada sin ir a trabajar. Afuera se escuchan los gritos de los niños y el ruido de la calle pero no puedes salir porque te has enfermado. Por eso no me gustan los días de nubes. Porque uno va y se enferma y no se puede mover y los días así son aburridos porque además te duele y quieres echar desmadre pero no puedes y qué vida es esa si no puedes hacer lo que quieres hacer y nada mas tienes que estar ahí inmovilizada sin moverte condenada a estar mirando las sombras en la pared sin poder salir de la cueva a la fulgurante y luminosa amorosa luz del sol.

Ya te digo: no me gustan los días de nubes. De fijo no me gustan. Mejor quiero que vuelvan los días de sol. En este planeta y en el otro, el mas lejano, el desconocido, el luminoso, el cálido y abrumador, en ese planeta que habitas tu.

Claudia: la Luz del Sol (casi casi fin de la historia)

La ultima ultima vez que Claudia me habló por teléfono fue hace más de dos meses. Me dijo que estaba en Agua Prieta Sonora, en una casa de refugiados o algo similar esperando a que se hiciera de noche para salir a caminar por el desierto. Se había enganchando con una panda de cabrones para pasarse a estados unidos. Me dijo que tenia hambre y que le mandara dinero. Le dije que tuviera mucho cuidado y que no se agobiara y que fuera a por todo. Nos despedimos y le mande mil pesos por western union. No volvió a marcar.

Yo quede hecho polvo, por supuesto.

Pero leve, porque habían pasado como cuatro meses desde que la ví la ultima vez, los últimos días de diciembre que estuvimos juntos y nos abrazamos y nos dimos besos desesperados. Entonces no me había dicho nada de los planes inmediatos. Sí habíamos hablado miles de veces de todo eso y de que lo podríamos hacer juntos. Pero se adelanto y se fue a paseo sin anuncio ni previsión (como diría el viejo colega).

Aquella vez, (la ultima ultima que hablamos por teléfono) me dijo que marcaría cuando estuviera allá y que por supuesto regresaría y me contaría todo (y es que yo le estaba disparando con mil preguntas acerca de cómo era aquello, cómo era el lugar en donde estaba, las gentes que estaban con ella, la luz del sol, la luna, si hacia frio, si podía bañarse, que podía comer allá y todo ese tipo de cosas), tu tranquis y mesurado, me dijo, que veras y regreso y te cuento todo.

Me quede pensando mil cosas pero luego se me paso porque finalmente ella estaba allá y yo acá y no podía hacer nada y para que agobiarme y apresurarme, que el mundo ruede, me dije y le mande mil pesos y luego ya seguí mi vida aquí en México DF la capital sin decir nada ni tampoco hacer demasiado escándalo ni eso.

Luego el fin de semana me volvió a marcar. Si, el pasado puto fin de semana.

Re-de-pente estoy así, todo sosegado y portándome bien y grabando mas podcasts y “mirando al futuro?, bah, y entonces va y suena el tel,fono. Y era ella. Me dijo que estaba en Georgia y yo me moría porque pensé que nunca mas sabría de ella y ahora la estaba escuchando en el teléfono y me dijo que estaba estudiando y aprendiendo a comunicarse allá y le dije que colgara que yo le marcaba y me dijo que me saldría muy caro que mejor así y ya y platicamos y resulta que no tiene planes de regresar y tal vez regrese en un año o dos y le dije que la quería mucho y que la extrañaba y que extrañaba sus nalgas y le pregunte si seguía estando delgada y me dijo que si pero que no podía hacer ejercicio porque le pregunte pero que de todos modos estaba delgada y que si comía pero que estaba delgada y me la imaginé y se me hizo agua la boca y le dije que quería meterle mano pero que estaba muy lejos y ella se cagaba de la risa y luego ya nos despedimos y prometió marcar por teléfono la semana siguiente o sea el próximo sábado y tal.

Parar

Siempre que me voy al trabajo el colectivo da vuelta justo frente a una esquina donde hay un letrero de transito que dice “No parar”, cada que lo leo me quedo pensando.

El fin de semana limpie todo. Barrí debajo de la cama y acomodé todos los libros. Puse los cds en sus cajas y las películas y los programas y las canciones. Arregle mis audífonos que no se escuchaba una bocina. Enrede los cablecitos y los guarde en su caja. Tire todo lo que no sirve. Las botellas y los ceniceros. Lo que no sirve a la basura, fue la premisa. Llene tres bolsas para el infeliz del señor de la basura. Porque también arreglé mi ropa, la doblé y la colgué y tire tres pantalones y dos camisas y mi vieja chamarra toda desmadrada desgastada hecha polvo y puros hilachos.

Mientras me ponía manos a la obra puse en la compu y el aparato de sonido puro rocanrol estridente a todo volumen. Seguro que este fin de semana los vecinos me odiaron. La mejor parte fue cuando sonaron los tamborazos del Drum Solo con Led Zeppelin a todo.

Es que voy a parar. Dejar el puto desmadre y tal. Desde que se fue Claudia me valió madre y cada fin se semana me ponía loco. Cervezas y cigarros eso. Y canciones desmadre y aullidos y amigos y más cervezas y así todo el fin de semana. Pero ya me canse. Claudia no regresa y ya me canse. Recientemente leí en un blog (un tagboard) una frase que se ajusta extrañamente, es el mismo tema (ese de miles de tragos y desmadre) “alma: ni loca!….no tengo nada contra mi cuerpo” Y si, ya me anda saliendo una pancita. Ya me canse. A la mierda el aquellare. Ya me canse.



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