Antes de que me quitaran las cobijas de encima estaba soñando que bailaba en una fiesta con la niña mas bonita del mundo entero. Me sacaban las cobijas de encima y pensé que despertaba. Pero aun estaba dormido. Era una pesadilla. El escenario cambiaba y de una cálida y antiquísima y amable escenografía de tonos pasteles y soñadoramente desdibujados era transportado a las oscuras, gélidas y horribles antípodas de mi propia mente pueril y soñadora. La sombra negra se me echaba encima y yo solo sentía una horrenda violencia que me desmadraba las huesos.
Con perspectiva, puedo decir que esos eran sueños recurrentes. Esos. Los de la sombra negra encima de mi. Y los de mi bailes. Despertaba llorando. Estoy hablando de hace miles de años. Cuando era niño. Cuando acostumbraba fingir que dormía mientras con los ojos entrecerrados descubría que morderse la cola era algo estupido y fascinante.
Si pudiera repetir la historia (si fuera el jefe) me ordenaria despertar al instante. Enviaria ejercitos de vasallos. Me bañaria en agua congelada para detenerme con astucia. Adelante hay una vida ¡Una jodida, estupidizante, gloriosa y fulgurante vida!
¡Venga puto capullo deleznable, masturbatorio, adolescente, despreciable e hijo de puta!
¡Una puta vida!
Tenía un sueño donde estaba sintiendo una gran soledad. Desperté y dije “pero aquí esta Ella, no puedo estar solo”. Fue como el sueño anterior donde ella estaba a punto de caer en un abismo y yo no la podía sujetar porque estaba muy lejos (yo) y ella se balanceaba peligrosamente y creía (yo) que al final caería y la perdería y fue entonces cuando desperté y ella estaba ahí conmigo y me dije “no te preocupes, ella no se va a caer porque esta aquí dormida a tu lado y no pasa nada solo estabas soñando”.
Después desperté y salí a la calle estaba aun oscura, no eran ni siquiera las seis de la mañana y solo tenia mi pantalón negro y mi camiseta y un desayuno en la bolsa y el cielo estaba nublado, estaba oscuro pero se veían nubes presagiosas sobre mi y me llegue al sitio de taxis y subí y arrancamos todo Miguel Ángel de Quevedo y luego dimos vuelta y atravesamos las calles viejas de Coyoacan y llegamos a los Viveros y no había gente en las calles frías y desoladas y gélidas y por fin llegamos a la estación del metro y aunque hacia frío y yo iba casi desnudo me eche a caminar con mi respiración de gato sintiéndome vivo y relajado y despejado y de ninguna manera preocupado por el escalofriante día que apenas empezaba, inicio de semana, y ahí se iban los recuerdos calidos donde estábamos juntos y de la mano por los centros comerciales y haciendo el súper y bebiendo cafés en los lugares iluminados y baje, digo, del taxi y estaba vivo pero cuando llegue al anden subterráneo esperando al tren en medio de toda la gente, sin quererlo, como si ellos me lo transmitieran, me infectaran, me ensuciaran, me hicieran olvidar lo que sentía allá arriba (vivo es la palabra), de pronto, sentí hambre y frío y me dije: son esta panda de tarados civilizados y esta pendeja idea del mundo que me dice “si ellos están arropados y somnolientos con sus caras pendejas de desaliento y aburrimiento rumbo al trabajo entonces tu debes sentirte igual” y entonces sentí frío y hambre y el dolor en el estomago me hizo vomitar y me dio un ataque y me convulsione y me fui contra la pared y al final me desmaye en medio del anden, sin esperanza, preparado para una semana de trabajo que empezaba nublada y agobiosa.
Y tal.
Hasta hace poco tiempo, hablar de mi y en particular de mis infinitas manías y preocupaciones era, digamos, una situación ordinaria que no requería demasiado esfuerzo ni premeditación consciente de ningún tipo para lograr éxito y tal.
Los habitantes de este mundo somos primero del otro mundo. El real. Pero un día la luz del monitor nos obsesiona y perdemos control y somos raptados y nos volvemos dueños de un blog o habitantes de un foro y nos conectamos al msn o a yahoo o nos enganchamos en alguna comunidad de pequeños personajes visuales que caminan y forman colonias virtuales donde se intercambia de todo y nos ponemos el cliente peer to peer para bajarnos toda la música del mundo y llenamos el disco duro y escribimos historias lunáticas en la blogsfera perversa y encantadora con sus historias siempre actuales que se metamorfosean y nos asfixian y conocemos miles de internautas como nosotros y formamos un grupo y tienes a todos en tu lista y pasas la noche entera platicando con todos y compartiendo, intercambiando ideas y archivos e imágenes y ríes y amas y te encanta estar conectado como lo estas de esa manera tan invisible y miras paginas, miles de paginas y pornografía y denuncia y chistes y tecnología y webs que admiras y hay dioses y héroes y … un día…
Un día el mundo de la vida real nos ofrece La Visión que hace palidecer todas las masturbaciones mentales que Internet produce.
Y somos raptados de nuevo
A la vida real.