Lo peor es cuando me estoy quedando dormido y siento la sombra esa en mi espalda, es como un golpe y un frío que me sube, un sonido violento que me golpea y una voz que me dice algo como un conjuro, un conjuro extrañísimo que no puedo recordar, me ha sucedido tres veces y no puedo recordar lo que me dice el conjuro. Entonces comprendo que mi sueño ha comenzado mal.
Así sucedió la noche del sábado. Al instante siguiente estoy en mi cama y quiero despertar y no puedo levantarme y tengo miedo. Pienso que estoy soñando y entonces me veo las manos. Pero lo que veo es la sombra de mis manos en el techo y es como si una luz detrás de mi (un reflector enorme) pegara en el techo y al extender mis manos frente a mi solo viera la sombra de mis manos en el techo. De mis dedos salen víboras y culebras, reptiles que bailotean. No me puedo despertar y eso me incomoda muchísimo.
Después, y tratando de pasar de la visión de mis mano y las culebras, me concentro en que de verdad estoy soñando y en mi cama todavía, así que decido salir volando ¿estoy soñando no? Pero no puedo salir volando. No puedo salir volando ni puedo despertarme.
En la semana descubrí que de nuevo es marzo y que los días soleados han regresado. Casi muero. Hoy acabo de despertar y estoy mareado y creo que aun estoy borracho pero me la trae floja porque ya me ando dando un baño y me voy a largar a la calle a hacer fotos y a disfrutar de los días de sol que en estos meses del año aparecen como promesas y regalos.