Entonces aposté porque el escenario era el mismo de otro más y subimos al otro extremo a platicar y a pintar nuestras conversaciones en carteles de colores haciendo malabares y acrobacias casi casi desnudos pero nada mas reíamos y yo de lejos descifraba jeroglíficos, subido a la parte más alta del escenario y entonces comenzaron los rumores y las suspicacias y salimos donde era de noche y fue cuando reconocí el escenario y jure haberlo visto antes pero no estaba la escuela-recinto-desbordado pero si la mega tienda departamental y la amplitud esa y además un rostro que se había dado cuenta y solo me miraba y esperaba una reacción que mejor nunca llegó y todo paso como en las peliculas cuando el mar se come morosamente la arena de la playa y la tarde es cálida y la mamá dice “ a donde nos lleve el aire? porque entonces te das cuenta de que el personaje sabe que el escenario siempre ser6 el mismo y para qué agobiarse o complicarse la vida si en cualquier momento pum! podemos salir disparados como cohetes a recorrer el los cielos con movimientos veloces de nuestros cuerpos como de flagelos o leucocitos voladores y ver las caras-naricitas-de-boton* de l@s coleg@s en todas partes. Y mejor ya para que me enfado mejor es no colaborar demasiado con esos sueños y escenarios repetitivos y besucones. Va.
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