O puede ser una voz que rebota entre las cuartillas. Sus cotilleos, entonces, deberían dejar un eco, en cada letra, en el espacio en blanco, en las cursivas y en los acentos. Se reflejará en los cristalinos de quien eche un vistazo en sus abismos. Será entonces la niña desnuda que con un lucero-estrella en la diestra, absorta, mira el mundo que le rodea.
O tal vez no sea nada. Todo esta trastocado se dice. Aparecer y desaparecer no tiene sentido para ella. La princesa no existe y su historia carboniza a la niña desnuda.

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“Será tal vez solo una presencia, un frío cálido que sube por la espina convocado por lecturas imprecisas”… me gustó esto, mucho, de verdad. A ver que le ocurre a Mirisha, parece ser que ya has recuperado tu recuerdo sobre el pájaro lapislázuli
16 August 2003 a las 4:25