A continuación, yo quería abrir los ojos y un intenso cansancio (¡o alguien!) me impedía hacerlo. Primero los intente abrir, luego me aterre cuando descubrí a
la luz verdadera porque sentí que esa incesante y oscura desolación no estaba dispuesta a dejarme escapar e iba a impedir que yo abriera los ojos y acabaría por tragarme para instalarme en el frío eterno (¡!). Y frente a mi, en medio de toda esa deliciosa luz que con solo vislumbrarla me aliviaba e invitaba a seguir intentándolo, apareció
Ella. Y el viejo demonio había desaparecido y lo intente de veras reconfortado y la lucha que se entablo fue la verdadera porque me acababan de reconstruir los huesos y la oscuridad no dejaba de jalarme. Entonces
Ella comenzó a llamarme y me limpiaba el sudor sobre el rostro y decía calmado, tranquilo, despacio papacito, tu puedes, échale ganas, vamos corazón, escúpelo, escúpelo; y todo era ¿cómo si yo estuviera dando a luz? De locura, pensaba. Y la oscuridad comenzó a rezagarse y a
Ella ahora la veía claramente y había resucitado y no lo podía creer porque
Ella estaba conmigo y yo había estado muerto y ahora respiraba un aire verdadero, mis pulmones estaban conmigo y mi corazón y mi sangre y el cuerpo me dolían todos al mismo tiempo pero ahora estaba con
Ella y lo demás en realidad puede irse a la mierda porque la mierda es la mierda y quien guste de traerla embarrada en la boca que con su pan se lo coma porque yo paso, ya no, nunca mas, a tomar por el culo, de veras, no, ya no …
… bueno, mmmm, creo que no.
Aaagh