Nux fulguris

¿corre?

Como edificio antiguo de esos que están en el centro histórico de la ciudad, pero era adentro y hacia abajo, había estatuas de gente dioses griegos, más adentro había un amplio espacio, y todavía más, digo más adentro, había música (?) y gente pero era una misa, una boda y entre la gente un señor va y me habla en ingles (?) y no le hago caso luego le sigo y le digo algo (pero en ingles) luego el no me hizo caso. Me sentí mal porque no estaba vestido formal como ellos. Luego una competencia de niños (niñas) y una carrera era, salió la primera y corría pero ella no sabia que pasaba y al poco rato se detuvo y allí se quedo parada y luego la otra corrió y la pasó y ella se quedó como en coma y le decían al micro anda corre y luego ya corrió.

De lo esencial

Creo que los asuntos de esta generación se remontan a 1880, cuando mi abuelo Jean-Baptist Keroauc acostumbraba a salir al porsche de la casa durante las grandes tormentas y, moviendo su lámpara de kerosene ante los relámpagos, gritaba: “¡Avanza, ándale si eres más poderoso que yo golpéame y apaga esta luz!”

El que dice es Jack Kerouac. De lo esencial. Es un texto de ’59 que trata de los origenes de la Generación Beat de los amigos y de las fiestas y de la gente que decía cosas y crucifijos y visiones como jazz y hipsters y cerveza y Neal Cassady la generación golpeada más cerveza y gente gritando platicas interminables a medianoche en el bosque o en una cueva como esos mágicos seres que aparecen en los libros antiguos que podian estar despiertos semanas enteras en fiestas interminables a medianoche cuando se sucedian los dias propicios y luego en el cielo aparecian prodigios, de música y creeencias y viajes en tren o en trastos a ciento y pico por hora y desayunos a toda velocidad asi sin ni siquiera sentarse…

Va, pero esto es a propos de lo que dice Kerouac en On the Road y de lo que me he puesto allá en la columna de enlaces, donde el Viejo Loco cuenta lo que sucedió cuando D.M y C.M se conocieron apenas preparándose para sacudirse como perro nervioso que se prepara para el Festín.

“Le hablo de Roy Johnson, del gran Ed Dunkel, de sus troncos de la niñez, sus amigos de la calle, de sus innumerables chicas y de las orgías y de las películas pornográficas, de sus héroes, heroínas y aventuras. Corrían calle abajo
juntos, entendiéndolo todo del modo en que lo hacían aquellos primeros días, y que más tarde sería más triste y perceptivo y tenue. Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba trras ellos como
he estado haciendo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa…

…porque la única gente que me interesa es la que ésta loca, la gente que ésta loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nuunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un ‘¡Ahhh!'”

aghhhhvjkdsbjksafds

Atchú

No tengo mucho tiempo.

Primero. Dos días tosiendo frente a la computadora y luego toda la noche.
Segundo. Hoy, nada más levantarme, me tomo un baño, salir y estornudar. Ya me llevo patas de cabra, pensé, hoy que regreso al trabajo.
Tercera y así. Pase todo el día frente a la computadora con un puñetero rollo de papel, el flujo, agh. Apenas salir, ya de rebote al departamento, sentí el horrible (¡!) frío rodearme por completo y comencé a temblar, tosía, y cuando esto sucedía Isaac, mi acompañante, se sorprendía (asustado), era una tos de perro, seca, sonora ¡Tenia mucho frío!, tenia un frío aterrador y “chicosomático? como dice el viejo rocanrolero. Pens. que si me ponía a temblar allí a media calle pues ya lo habría arruinado: ¡imagina!
No temblé, pero eran 6 calles para llegar al subterraneo, al metro, camine y temblé, atravesé la calle y temblé, vi a los tragafuegos en las esquinas y temblé, vi a los policías y temblé. En el metro fue peor, mis ojos chillaban y supongo que la gente se me quedaba mirando. Mi nariz goteaba y la tos amenazaba con estallar. Aaagghhhh, aun ahorita que tecleo estoy tosiendo, no puedo más, me pondré offline y dormiré, que se vaya todo al diablo (bueno, todo menos esto ^_^ ) .
Al salir en el metro refinería, la estación donde salgo del subterráneo (jeje), subí a un taxi. No podía meterme a un colectivo en medio de toda la gente que siempre lo invade y habita como una casa movible harto querida incomoda y necesaria.
Neta, yo no soy así: nunca me había enfermado de tos y gripa como ahora, ¿será el virusss? Jiajaja, digo, uno nunca esta exento de que la vieja maestra se fije en uno, aj, no es que sea irresponsable que te cagas pero la verdad es que tengo miedo de coger el virus. Me cuido y tal, pero… Vale, lo menciono porque hace rato al estar dentro del metro (el subterráneo, insisto) me sentía tan mal que hasta pensé que estaba viendo cosas y que quizá las estaba viendo y que debería ponerme muy ¡listo! para que sea lo que fuera, lo viera sin demasiados problemas. Me sentí mal y creí que los últimos momento de una persona antes de morirse deben ser así, con visiones saltando en un aullante túnel oscuro. Cerraba los ojos y el universo de sonidos me saltaba encima y eran las platicas de la gente y las vias y la máquina del metro y ahhshgasas.

Me tengo que ir.



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