Resulta que arriba del colectivo, en medio de la gente y del calor, una señora va cerrando la ventana que estaba frente a mi, ella sentada, yo parado. La cierra y yo: “mugre vieja tarada que me muero de calor, abre esa puta ventana”, pensando por supuesto.
Una calle después sucedió: re-de-pente el colectivo aceleró y rápidamente se comenzó a acercar a donde estaban esos cabrones: más o menos nueve sujetos, a ambos lados de la calle, con cubetas llenas de agua, preparados y esperando al colectivo …se acercaban, se acercaban, se acercaban: auuuuuuuuuuu!
Jajajaja. Los cabrones arrojaron las cubetas de agua al vehículo. El calor, las ventanas abiertas: ¡bañaron a TODA la gente dentro!
Agradecí como demente a la señora que había cerrado la ventana frente a mi: fuimos de los que se salvaron: todo mundo escurría agua (seguro agua sucia, orinada, de coladeras y suciedades).
Al bajar del colectivo, calles adelante, no podía contener la risa, me cagaba de risa, todo era cómico e hilarante. Fue algo inesperado, saludable, jajajajajja.
Pinche gente esta loca.