Cuando aquella silla propuso descoyuntarse contra bellaCo todo quedo en silencio. Solo un momento. Al instante siguiente empezó una vibración en el aire, el piso se movía, era un temblor que crecía: ¡las casonas estaban riendo! Se burlaban. Cohibidas, las sillas no dijeron nada, solo se miraron llorosas. Entonces bellaCo despertó. Ahora las casonas se carcajeaban. AlGo estaba pasando y bellaCo se transformaba, se volvía demonio, vomito verde. Una de las sillas no aguanto más y salió corriendo, huyendo de lo inminente. Ya estaba sucediendo: bellaCo, antes de repetir su hazaña de muerte dijo: “cállense hijas de la chinGada!” y comenzó a patear las paredes. Las sillas lloraban.
En ese planeta perdido las cosas podían sucederse, desatarse. Se hacia de noche y aparecían las brujas, se hacia de día y entonces tu te morías. bellaCo pateaba las paredes y al instante siguiente amanecía.
Agh!
bellaCo tenía amiGos