Es de noche. Pero no hace frío. Hace horas que camino. Quisiera que sucediera algo. Pero nada. Camino después de atravesar medio país tope alcoholizado escapando del aquellarre en que se convirtió mi vida. Esta vida festiva que traigo encima (ahora, en este mismo preciso instante) (este jodido instante en que escribo) con veinte uñas aferrada muriendose de risa mientras alrededor todo es silencio. Un día, cuando me fastidie en verdad, me voy a tirar de un quinto piso y aprenderé las lecciones y me dejaré de estupideces (y mi odiosa vida se ira a tomar por el puto culo y por fin podré deshacerme de ella).
He llegado al centro de la ciudad, esta ciudad desconocida, de medianoche, el primer jodido destino que pude atinar a balbucear, cuando llegue desconcertado, sin salvacion, a la central de autobuses, escapando de mi insensato destino. Escapando.
No tengo frio.
La idea de que el mundo frente a ti es una mera interpretación de tus sentidos y de que estos funcionan como un filtro que únicamente dejan pasar aquella información necesaria para “sobrevivir” en el ajetreo diario me parece coherente. Como una premisa intelectual. Quiero decir, las consecuencias acerca de que entonces una “realidad” mas basta esta al “alcance de tu mano” pero que No puedes ver NI puedes tocar, justo por tu condicionamiento de “ser humano”, aunque es tremenda, de cualquier manera, si te “pones a pensar”, suena lógica y es, digamos, aceptable.
Es como cuando le sacas una invitación a Esa Tipa que se cae de buena y que a fuerza de ignorar intencionalmente todas las mañanas, logras instalarle una suerte de interés de ti. La invitas y te dice que si. Sabes que lo demás es mero tramite. Aburrido y todo. Pero la tienes.
Solamente que en el tema de la Percepción y las Realidades Aparte a quien tienes que ignorar como un burro es a tu propia idea del mundo.
Esa puta idea del mundo que se cae de buena y que no desaparece de tu vista (no le puedes quitar la vista de encima) ni cuando vas y te duermes y tienes sueños estrambóticos y delirantes.
Y lo intentas y lo intentas y lo intentas y lo intentas y pasa de todo y te chorrean las manos de dulce y pasas la noche en vela escuchando música de Stone Roses y llegas a Tijuana y compras regalos y te metes a la cineteca y organizas reuniones de amigos y te enamoras y paseas en los centros comerciales y vas al dentista…
Y de pronto descubres que La Estas Ignorando pero que ella nunca se te ha quitado de enfrente. Intransigente. Como la partícula de la mecánica cuántica que se parte en dos para presumir su cola endemoniada de pavorreal mágico y que se muestra absurda si le diriges la palabra.
¿Y si vamos por partes?
Porque la idea de que no vemos el Panorama Completo no es tan abstracto como buscar el Paraíso Perdido ni como dormir todas las noches ordenándonos mirarnos las manos en sueños.
Sino que hemos olvidado cuando amanecía y aun estaba oscuro y corríamos a buscar los regalos y salíamos al callejón oscuro y presumíamos altaneros nuestro regalos nuevos a todos los vecinos que llenaban el patio oscuro en aquellas gélidas mañanas de festividades, desnudos con únicamente nuestra alegría desbordada y nuestras ilusiones del mundo nuevo donde La Idea aun no había aparecido.