Luego, bajo la arboleda violeta abrotoñada, Eucaris me dijo que era la primavera.A. Rimbaud
Después del diluvio

Te dejaronpálida
y vacía
como
hoja
en
blanco

– ¿Quieres vivir conmigo?
Era un demonio estúpido, no se daba cuenta que Mirisha no podía hablar como esperaba, que toda ella era un terror helado que ni la mas beatifica visión podía haber hecho reaccionar. Tal vez anteriormente, con otras víctimas, había obtenido una respuesta, cualquier clase de respuesta, un gruñido, un grito, una negativa aterrorizada, o una aceptación incondicional. En este caso, si la reacción de Mirisha a la pregunta del demonio puede considerarse una respuesta, entonces el demonio no la reconoció; su desconcierto ante el rostro petrificado de Mirisha era autentico; y ese fugaz instante que perdió tratando de comprender fue aprovechado por Alona que como un ángel aparecido le arrebató de las garras a Mirisha desprotegida.