Nux fulguris

Sueño y gaTo

Llovió tan fuerte que se formo un rio en la calle. El rodriGo se organizó clases de buceo. Era un grupo de aprendices grande. Cuando se ahogo el primero se prohibieron las cervezas. Nadie protesto. Era demasiado tarde. Camila vomitó llenado de un teñido baboso el agua del rio. No quisieron seguir. Echate un clavado me dijo el cerdo. Pero tenia frio. Me baje del microbus y camine entre la corriente. No habia accesos libres. Alguien dejo los huesos de un pollo rostizado. Atravesé con cuidado.

Es que comienza el verano.


Ese es griLLo, el gaTo de raYu3la.

Lo Esencial

Porque fue ella quien más tarde dijo: “Los hombres son tan locos, desean la esencia: la mujer es la esencia, ahí la tienen directamente entre las manos, pero ellos se precipitan en todas direcciones erigiendo inmensas construcciones abstractas” “¿Quieres decir que tendrían que quedarse tranquilamente en casa con la esencia, es decir pasarse todo el día acostados debajo de un árbol con la mujer? Pero Mardou, esa es una vieja idea mía, una idea divina, que no la había oído nunca tan bien expresada, ni lo hubiera soñado” “En cambio ellos se precipitan en todas direcciones y entablan grandes guerras y consideran a las mujeres como premio, en vez de seres humanos; muy bien, viejo, no se puede negar que yo estoy en medio de toda esa porquería pero te aseguro que no pienso participar en lo mas mínimo” (con la dulce entonación educada de la nueva generación de hipsters).

Y así es como, una vez obtenida la esencia de su amor, ahora erijo grandes construcciones verbales, y de este modo en realidad lo traiciono, repitiendo calumnias como quien tiende las sabanas sucias del mundo.

Pero en esta confesión no puedo traicionar las cosas más intimas, los muslos, lo que los muslos contienen —¿Y entonces por qué escribir?—; los muslos contienen la esencia, y sin embargo aunque allí hubiera debido quedarme y de allí vengo y eventualmente retornare, igualmente debo escapar y construir, construir, para nada, para los poemas de Baudelaire.


Jack Kerouac
Los Subterráneos




El jefe Jack Kerouac listeneando Jazz (¿Qué más, si no?)

Nubes

Ya lo decía yo en otro post cuando escribí de los árboles que se miran desde arriba del edificio. De que cuando interrumpes tus pensamientos y te dejas ir mirando el espectáculo del viento moviendo sus ramas, entonces el puto viento desaparece y ahí están los árboles bailando o moviéndose ¡solos!

El truco es dejar de pensar la “idea” que te han repetido desde siempre de que el viento, el viento, el puto viento es lo que mueve los árboles.

Bien, bien, el puto viento mueve los árboles. Eso no lo voy a discutir. Pero imagina, solo por un instante, un jodido instante, date una fracción de oportunidad maldita sea, imagina que los árboles se mueven solos y que ellos provocan el viento. Y no al revés.

Iba yo caminando tranquis y sosegado pensando estupideces cuando me di la oportunidad. Es este caso eran las nubes en lejanía. Y que me saco los pensamientos de encima. Y que sigo caminando. Y cuando me di cuenta, las putas nubes ya no eran nubes. Eran unas montañas ¡Unos putos cerros de ensueño los que a lo lejos se veían!

¡Fua!

Y no andaba fumando nada ^____^



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