Nux fulguris

Complice

Ya quiero que sea día de brujas.

Cuando es día de brujas las brujas salen toda la noche y me dan regalos. La luna siempre esta llena y el viento sopla y las luces todo el tiempo están encendidas. Las brujas me cuentan historias y me dejan volar sus escobas. Hay anuncios en las carreteras y siempre viajamos veloces. Nuestras escobas son demonios risueños que nos llevan a todos los lugares. Unas veces nos llegamos a las fiestas y todo mundo echa vacile. Otras veces dejamos las puertas abiertas.

Una bruja te deja entrar sin pensárselo y te da abrazos de amig@ y te cuenta chistes y te sonríe y te quiere. Una bruja es sincera. Nunca demonio ni hijadeputa.

Ya quiero que sea día de brujas.

Abej@

Venia caminando despacio todo desenfadado y tranquilo cuando justo enfrente de mi, en el camino, vi a una abeja que venia en dirección opuesta. Era media tarde y las nubes en el cielo aparecían gloriosas y tal, el cielo azul completo. Y se me ocurrió que estaba soñando. Siempre estoy pensando que ando soñando. Creo que me hago el burro. Mira que pensar a cada rato que andas soñando. Tarados hay miles en este absurdo mundo pestilente artificial y agobioso. Y resulta que a mi me tocó hacerme el burro que se piensa soñando todo el tiempo. Bueno, otros escriben blogs.

El caso es que venia caminando y cuando llegué frente a la abeja, ésta va y me zumBa toda abusiva y entonces sucede que me enseña su maldito aguijón y la enfadosa abeja me zumBa tan fuerte que me deja sordo por un momento y entonces aprovecha para hundirme su aguijón negro como espada antiquísima en donde tengo el hueso del brazo adentro del codo y era como una inyección en mis venas pero su aguijón estaba tan grande que me desmadró tres arterias y me saltó un puto chorro de sangre sobre la cara dejándome ciego y el azul del cielo se convirtió en un rojo caliente y el brazo me dolía que te cagas hasta que me di cuenta de que el hueso se rompía y se desprendía y la abeja ya estaba encima de mi con sus alas rebotándome encima golpeándome la cara y el cuerpo con violentos golpes pum! pum! zaz! pas! pas! y sentía su pelambre raspándome y picándome y la puta abeja esa apestaba que te cagas a hierba quemada dulzona y me comencé a vomitar y la sangre me bañaba y el vomito y sus putas alas gigantes como enormes manazas seguían desmadrándome sin detenerse y ya no tenia mi brazo y se me había desprendido un ojo y estaba tirado en el piso revolcándome de dolor y tambien por los putos golpes pum! pum! zaz! pum! ataque fulminante de la abeja abusiva esa y me estaba ahogando con mi sangre y mi vomito y sin mi brazo ni mis arterias ni mi ojo y casi muero y entonces desperté.

Corre!

Una vez me escapé. Eran los sábados cuando nos tocaba baño y entonces esa vez me escapé. Mi papá el borracho agarraba las cubetas y preparaba el escenario y aquella vez cuando salió tras de mi yo había desaparecido. Agarraron a mi hermana Gela y le dieron un súper baño de agua fría. Mi mama ni decía nada y supongo que estaba de acuerdo porque para el sábado estábamos mugrientos como animales arrastrados y teníamos revuelto el cabello y las costras de mugre en la cara y en las rodillas. Y el alcohólico se ponía las pilas y todo hecho polvo y lento el muy canalla nos perseguía. Siempre nos atrapaba y nos bañaba a cubetazos de agua fría. A el le servia porque también se bañaba mientras nos forcejeaba y nos desmadraba con aquella agua gélida y horrible de las diez de la mañana. Que aunque eran sábados soleados y luminosos y como primigenios y nuevos, de todos modos el agua estaba tan fría que casi moríamos. Era mi hermana Gela y yo. Mis otras dos hermanas se quedaban ahí sentadas a mirarnos correr como desesperadas ratas buscando la salvación. Y nos miraban aullar y correr y tratar de escapar de las garras del alcoholico infeliz y se cagaban de la risa. Y el alcohólico nos aventaba cubetazos de agua congelada y nos tallaba las cabezas como panales de abejas mugrientas hasta que quedábamos completamente limpios y desinfectados.

Pero recuerdo que aquella vez me escape. El cabron desgraciado no pudo alcanzarme. Supongo que aquella vez estaba mas hecho polvo de lo acostumbrado. O tal vez era que yo me había vuelto mas hijo de puta. No se. El caso es que jamás volvió a bañarme. Mi hermana Gela fue a la que no pudo salvarse.



Nux fulguris forma parte
de la comunidad de blogs fulguris
www.fulguris.net

Creative Commons License
Nux fulguris está bajo una licencia de Creative Commons
Nux fulguris (cc) 2002-2026 NuEz