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Categoría Textos

Aprisa (ficción)

Introducción

Hoy no fui a trabajar. Ni siquiera avisé ni nada. Nada más no fui a trabajar. Resulta que por la mañana me desperté muy temprano y me di cuenta de que sería un día soleado y sin nubes, me sentía muy tranquilo y sin perturbaciones (aunque tenia un día complicado). Cuando llegue a la oficina de A eran justo las ocho de la mañana y enseguida me recibió. Instalé las últimas modificaciones mientras A preparaba café. Todo hubiera estado perfecto si no es que me demoro diez minutos más de lo previsto: eran las nueve y diez minutos cuando tuve que salir de ahí corriendo y luego subir a un taxi y bajar de nuevo porque la calle estaba completamente invadida y entrar al metro y salir y correr y bajar escaleras y subir escaleras y detener otro taxi y explicar direcciones laberínticas para llegar al trabajo donde ya me estaban esperando desde las nueve de la mañana.

Un ritmo más calmado: desastre

Iba en el segundo taxi cuando advertí que pasábamos enfrente de la cervecería modelo. Me sentí mejor porque ya casi lo había logrado. El sol seguía en lo alto y supongo que casi daban las diez. Pero estaba mejor. La ventanilla del taxi completamente bajada dejaba entrar el viento que me pegaba en la cara. Íbamos corriendo a toda velocidad sobre la calle despejada, delante de nosotros un motociclista aceleraba alborotado y feliz haciendo un escándalo festivo en medio de la mañana luminosa. En la radio sonaba un jazz desconocido y de repente ya estaba inmerso en recuerdos cálidos de cuando íbamos a Chapultepec todos juntos y recorríamos esas mismas calles llenas de sol en excursiones felices, papá acostumbraba llevarnos caminando al bosque y todos éramos felices cantando canciones inofensivas mientras recorríamos aquel trayecto jugueteando en las vueltas y en las paradas. Entonces el taxista interrumpió mis recuerdos al tocar el claxón para llamar la atención del auto que iba cerrándose enfrente de el. Una mujer joven lo conducía. El taxista la rebasó ágilmente pero puede darme cuenta de que se trataba de una mujer muy hermosa. Lo siguiente que vi enfrente del taxi, íbamos muy rápido, fue al motociclista que, para esquivar un bache en el camino, dio una vuelta absurda que lo hizo caer y rebotar justo frente a nosotros. El taxista miraba por el retrovisor a la mujer del auto rezagado y sin poder evitarlo, sin detenerse, con esa velocidad inaudita que llevábamos, le pegó al motociclista y lo fastidio con un estruendo escandaloso arrancándole la cabeza con un estremecimiento del vehículo y un sonido macabro (sin transiciones todo se había vuelto de ensueño, de pesadilla). No sé cómo fue que sucedió pero la cabeza del motociclista saltó, rebotó, giró y aterrizó, a través de la ventana abierta del taxi, justo en mis piernas. Aun estaba viva porque los ojos abiertos al máximo miraban aterrados que el mundo se les terminaba en un baño absurdo de velocidad violenta indescriptible mientras la sangre explotaba sobre mi salpicándome entero e instalándome un terror nauseabundo que no me he podido quitar con nada. Por eso no fui a trabajar.

Ella dice (ficción inofensiva)

El suéter rojo me gusta mucho. Esta calientito. Siempre me lo pongo en lugar de los demás suéteres que tengo. El me dice: “quiero ir contigo?. Y entonces voy y me lo pongo. Nada mas que ya esta un poco mugroso. No me gusta separarme de el y llevarlo a la lavander¡a. El llora cuando tenemos que separarnos. Tampoco le gusta dejarme sola. Pero esta mugroso. Así que lo llevo a la lavandería y yo me pongo triste. Pero el sabe que no debo ponerme triste y entonces dice gritando desde la lavandería: “espera espera que me ando dando un súper baño?. Entonces me vuelvo paciente y pienso en otras cosas. Le digo rmi flaquito? porque me queda estrecho y se me pega calientito y no deja que me enferme ni que me ponga triste. Ahorita que es de noche y que tengo que regresar me lo pongo y se me quita un poco la tristeza que tengo. La interminable tristeza que traigo pegada todo el tiempo. Mejor quisiera que todo esto terminara rnpidamente. Adios. Y ya.

19.12.2002Este bloG (y fulguris en realidad) cumple tres años. Y tengo la historia de un gaTo ^___^

Un día el gato estaba buscando novia. Decidió que tenia que ponerse en movimiento si quería encontrar novia pronto. Se consiguió un trabajo haciendo comerciales en televisión. Exterminó a todos los ratones del vecindario para ganar fama. Tenia peleas todos los días con los perros callejeros tratando de obtener respeto. Ayudaba a las viejecitas a pasar la calle y cuidaba niños pequeños en sus ratos libres. Era el gato mas esforzado y bien portado de la comunidad felina, tenia el respeto de sus enemigos y una reputación intachable. Sin embargo el gato no veía resultados, no podía conseguirse la novia que necesitaba. Aunque todo el mundo lo admiraba y las pequeñas gatas solteras del vecindario pasaran la noche entera maullando bajo su ventana.

Pero era un gato necio. Firmo un contrato para una película de aventuras felinas. Recorrió el mundo entero y gano los premios mas inalcanzables. Se volvió el gato mas famoso de la galaxia entera.

Pero de su gata pareja no veía ni rastro siquiera.



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