Estaba amaneciendo. Dormité toda la noche con la música de la fiesta en mis oídos. Las luces parpadearon todo el tiempo.
Alguien se dejo encendida la radio y en la penumbra, casi inaudible, la música vieja de aquella estación se quedo grabada permanentemente en mi cabeza.
Han pasado cerca de 30 años y aquí sigue.
Estoy frente al monitor y es la una de la mañana, escucho una vieja canción mexicana y recuerdo.
Recuerdo que estaba amaneciendo.
En la mañana despertamos con ganas de comer algo.
El sonido de los pajaros y de los gallos.
La luz del sol.
Chapoteamos en el rio.
Lavamos nuestra ropa.
Eramos batracios.
Eramos grillos.
Verdes los caminos.
Limpidos los cielos.
Llueve
Atravieso la calle
Miguel grita “diente!”
El agua salpica