A veces somos malos. Muy demonios. Nos crecen colmillos y planeamos festines insólitos.
Prescistias Pebiceé andaba quitada de la pena presumiendo sus cabellos rojos cuando le saltó encima El Aburrimiento. Le dolían los pies de tanto caminar y decidió que el día estaba muy desmadrado como para continuar. Entonces sucedió. El aburrimiento le saltó encima y le arrancó una oreja. De inmediato un chorro de sangre le salpicó encima y comenzó a saltar adolorida. Aulló maldiciones tapándose con sus manos de nube y dijo conjuros. La sangre paro. Pero el aburrimiento apenas había aparecido. En el cielo azul había nubes correteando como burbujas primeras cuando a Prescistias Pebiceé le crecieron dientes de perro, colmillos filosos. Tenia pensamientos suicidas y violentos. Un dolor de cabeza que la enfadaba y uñas de bruja malvada.
Ahora se había vuelto de noche. Tres ardillas corrieron a ocultarse. Prescistias Pebiceé se había vuelo demonio y la campiña aparecía desmadrada y solitaria. Aullaba planes diabólicos a las estrellas y a los exagerados.
No se defendía.
El sábado soñé con la muchacha que me gusta y que acabo de conocer y que tiene una voz grave y que me pone loco. Ella hablaba y aparecían en los pasillos espectros de fantasmas que se te echaban encima y tu tenias que correr para deshacerte de ellos. O volar, porque en ese sueño se podía volar por los pasillos. Entonces la muchacha hablaba con su voz grave y sensual que te ponía loco y los espectros aparecían y tu volabas escapando de ellos.
En otro sueño que acabo de tener unos cabrones se pasaban tirando balazos y matando gente mientras yo estaba sentado en medio de todo el mundo con Prescistias Pebicée dándome besos sin importarme un carajo que los balazos pasaron zumbando a mi lado. Prescistias Pebicée me daba besos de lengua y todo era como si al instante siguiente te fuera a tocar uno de esos putos balazos en la mera cabeza pero no me importaba y yo seguía dándome besos de lengua con Prescistias Pebicée ahí sentado.
Pero dios no existe y la vida es una puta injusta arrabalera y desgraciada y yo no estoy a cargo.
Así que no podemos sino instalarnos en la actitud correcta. Ya te digo: no puedo hablar de todo esto sino es en función de mi. Porque la vida me debe una ¿ves? Por eso soy un hijo de puta irresponsable y abusivo y pisoteo a quien se ponga enfrente y me como el mundo a mordidas de perro. Porque la vida me debe una. Y no me ha pagado aun nada. Ni un pedacito. Esa es la actitud. Y no tengo miedo. Ya estoy muerto. Me rompí la madre en 98 cuando me tire de aquel quinto piso. Todo esto ya nada más es extra.
Así que estamos igual ¿ves? La vida nos debe una. A ti y a mi. Así que déjate de preocupaciones estúpidas y ponte las putas pilas y suéltate de esa estúpida y horrible fijación y vuélvete irresponsable e hija de puta. A la mierda las responsabilidades y las preocupaciones que solo te matan y envenenan tu alma. La vida nos debe una.
Y nos la vamos a cobrar muy cara.