En la tina del baño de abajo a veces caen las arañas. No pueden escapar porque las paredes de la tina están muy empinadas. Esta semana cayó una. Aun esta viva. La primera vez, el lunes, cuando la vi, estaba energética y enfadada con sus patas grandes, largas y vibrantes tirando hacia arriba y resbalando continuamente.
Habrá sido el martes, cuando me invadió la sombra negra, que ahora de negra ya no tiene nada y es mas bien gris tirando a café oscuro. Bueno, ahí andaba yo empático con el desastre, deprimido y cabizbajo, pensado en la salvación y en el triunfo de la estupidez y la barbarie sobre el sentido común y la sabiduría ancestral, jo. Iba por la calle pensando en el sentido que tiene todo esto cuando veía a la gente dale que te pego al trabajo en medio de sueños y esperanzas y pensaba para quién diablos trabajan todos estos capullines estupidos sino para perpetuar el estado de las cosas y al final nadie se da cuenta de que vivimos desesperados por hacer lo nuestro y luego morimos y nos olvidan y nada tiene sentido porque no hay un objetivo ulterior de salvación sino únicamente vamos tirando como podemos sin darnos cuenta de lo que hacemos y entonces yo pensaba en como trascender todo ello y una respuesta que pintara de un poco de color toda esa barbarie e insensatez que iba yo ahí viendo en las calles.
Cuando llegue a la casa y vi a la jodida araña entonces comprendí y me sentí igual que ella tratando de subir empinadas paredes para escapar de aquí y luego supe que al final me voy a morir y nunca voy a poder escapar.
Acabo de ver a la sucia y tonta araña. Ahora esta cansada. Son las 5 de la mañana de este sábado, supongo frío, y lleva ahí en la tina desde el lunes pasado. No ha muerto. Pero le falta poco. Ya no tiene las patas largas, ni vibrantes. Esta cansada. Aun intenta subir las paredes empinadas. Pero al resbalar sus patas se doblan y cae de manera patética sobre si misma. Yo tengo mucho frío. Tengo cosas que hacer y no se que puto sentido tiene hacerlas.
Se que de cualquier manera la tonta araña va a morir y me pregunto entupidamente si la infeliz tiene frío.
Decía mi prima: para qué te metes en problemas. Ten paciencia, agregaba, cuando saltaba como necio, las palabras atropelladas, los ojos desenfocados, al final del camino te esperan con garrotes llenos de clavos. Tiene razón. Para qué jactarse de inteligencia si a las primeras de cambio metes las manos al fuego. Nadie ha preparado la fiesta. Todo lo que escuchas son voces melosas en el horizonte salado caliente e hinchado.
Apuras el trago mientras asientes sabiamente.
(Por otra parte, que falso e hijodeputa es el mundo)
Si tu vas y me lo preguntas yo te lo digo a pelo: me embrujaron. Me comieron la puta cabeza y la enterraron en algún lugar desolado, de esos donde cuando pasas a medianoche aparecen los demonios debajo de la tierra y te llevan consigo (en medio de gritos, de aullidos, de alaridos mientras lagrimas de sangre llenan tu rostro).