Valdría la pena considerar por un momento el tiempo invertido. Lo que obtienes a cambio y lo que dejas en el camino. Por las mañanas busco comida para no desmayar. Es fin de año: el frío en tu cara, la luz inquieta del sol festivo. Tengo aquí tanto tiempo que imagino calamidades. Y sigo pensando lo mismo. Yo no seria capaz de pedir el consue… ¡! plagiario, mentiroso, quizá un poco mas aburrido.
5:16 A.M. Aun no sale el sol. Jueves 21 de Octubre de 2010. Y mientras la música sale de la computadora mis dedos se deslizan en el teclado, el frío se mete por mis zapatos, avanzo, me detengo, intento atrapar al bicho misterioso que dispara bengalas cuando le has puesto cerco. Al cabron hijodeputa que desaparece sin dejar rastro. Esto no es mas que ficción cobarde. Por la ventana se ve la calle. Una señora de ropa andrajosa camina allá afuera. Los perros ladran. Es demasiado temprano para venir a joder la mañana.
Si viene y toca la puerta la mandaré a tomar por culo.
Ya me puse paranoico de nuevo. De repente es viernes y salgo con la estupida idea de pasar a comprar cafe. El pretexto de dormir tarde pudo mas que la sensatez. Todavia antes de dar vuelta justo en la esquina me dije mentalmente: “nah, no vale la pena, no lo necesitas, estas limpio, aunque tengas sueño te vas a sentir peor, no te detengas”. Entonces di vuelta haciendo caso omiso a la voz paciente y baje a comprar un americano grande.
Ahora me siento tope exaltado.
Dice mi mujer que estar deprimido es de “lusers” que me ponga las putas pilas y deje de estar lloriqueando. Ella lo dice mientras da mordiscos a su pan y se caga de risa con lo que dice house.
Yo no se. Me defiendo patéticamente echándole en cara su cama de oro y recordando al capullo infeliz que un día se fue a tomar por culo dejándome a la vera del camino mientras la tormenta hijadeputa llenaba la noche entera.
Por la mañana vez las cosas de diferente manera.
Antes oscurecía y me desesperaba por llegar a la puta muñeca y echar desmadre.
Hoy me lleno de pánico porque voy a llegar a casa a encontrarme con el monstruo de cabezas deformes. Recuerdo libros donde la duplicidad adornaba los estantes y entonces, al leerlos, nunca paso por mi cabeza la sombra de la duda, la instalación hidráulica echaba humo.
Eso precisamente fue lo que por la mañana iluminó mi estupida cabeza. No quiero que se haga de noche y regresar a la casa sola mientras mi mujer esta de viaje y la pequeña Valentina duerme placida en su cama calientita de la casa de sus abuelos. Me voy a encontrar conmigo mismo, con el odioso personaje que me ha agarrado el modo y me destruye a cada instante con sus pensamientos de imbecil y sus costumbres y su miedo y toda la odiosa carga podrida que ha logrado acumular a lo largo de su miserable vida.
No quiero estar solo porque me vuelvo idiota. Estropeo las cosas. Devoro. Ensucio. Manoteo. Meto las manos al fuego y me voy contra las paredes y echo baba por el hocico y digo estupideces y no soporto las jodidas visiones me tiro a las vías desgarro los huesos los rompo la cara el rostro y poseído termino casi muerto, la luz del amanecer se arrastra, mientras el demonio desaparece muriendo de risa dejándome echo mierda sin brillo en los ojos.