Nux fulguris

Categoría La luz del sol

Claudia(mesurado consecuente animoso trabajador reservado y en realidad un poco esperanzado, o de Cómo se Comen los HiGos a Mordidas Pequeñas)

A Claudia la conocí en la calle, no en el trabajo, ni en una fiesta ni tampoco me la presento nadie ni mucho menos cayo del cielo. Yo estaba echando desmadre cuando la conocí. Eran principios de año y entonces los días estaban llenos de luz y hacia calor y yo en realidad yo andaba despreocupado y desenfadado por la vida. Los mejores días del año suceden cuando el sol ilumina todo con sus rayos cálidos y las nubes simplemente desaparecen del cielo y todo lo que puedes ver es un cálido mar azul cuando por las mañanas despiertas y sales y te das cuenta de que es el nuevo día y entonces comprendes que nada puede ir mal cuando todo alrededor es amistoso refrescante y prometedor. Entonces la conocí y aunque descubrí que estaba enamorado y echamos risas y platicamos, digo, no comprendí que algo complicado estaba comenzando.

Lo confieso: entonces todo era para mi demasiado natural y transparente que no hacia demasiado caso de las cosas que me sucedían ni tampoco entendía que tarde o temprano todo aquello en realidad podía echárseme encima y agobiarme al punto de volverme mono bilingüe y atrabiliario.

Claudia vive en Puebla. Los fines de semana se va a su casa y a ver al niño y a tomar el control de las cosas fundamentales, cosas como el negocio del agua purificada y la construcción de la casa.

Nunca he ido a puebla. Todo lo que se de esos lejanos lugares es resultado de nuestras platicas interminables cuando ella va y me cuenta de que sube al coche (ella se compró un coche) y lleva al niño a la escuela y luego regresa y limpia la casa y luego va a la purificadora y regresa y ve la televisión y espera al niño y tal vez platica con las personas y luego son las ocho de la noche y se duerme (cuando esta en su casa duerme temprano) y se duerme digo y sueña cuando el puto mundo era mejor y no había odio ni rencor ni agobio ni tampoco ese tipo de cosas que vuelven a la gente demonios con dientes filosos y devoran al prójimo.

Claudia se compro un coche y con lo que gana en el trabajo puso una purificadora de agua. Un día ya no regresará a DF y se quedara en Puebla sin preocupaciones de dinero ni tampoco agobios. En la purificadora contrato a un muchacho que le ayuda mientras ella viene a trabajar a DF, el niño se queda allá porque además allá esta toda su familia.

Ella me cuenta de las cosas que le pasan con su niño. Así dice ella: “mi niño”. Cosas como el relajo del tinaCo: cuando no podía salir del aquel tinaco donde se metió para limpiarlo y el niño lloraba porque ella estaba atrapada y aun no salía el sol y era un amanecer oscuro y divertido aquel del tinaco ese. También me ha contado otras cosas. Todas en el mismo tono. Uno inocente y perturbador… amistoso amoroso y desenfadado.

De la vez que se corto el dedo con la puerta y se levanto el pellejo y le dolía y le salía sangre y echábamos risas porque le apretujaba su dedo lastimado y ella me daba golpes con su mano cerrada y la gente nos veía en aquel vagón del metro y nosotros nos moríamos.

Cuando estábamos junto e íbamos a comer ella nunca se comía ni las papas fritas ni tampoco la ensalada como lechuga y jitomate y demás basuritas de esas. Entonces me decía: “cómetelo tu” y me arrimaba su plato. Yo me lo comía y ella me miraba con sus ojos de luz muriéndose de risa porque yo podía comerme lo que fuera y repetía a cada rato tengo hambre tengo hambre y le mordía un dedo si le pescaba cerca y luego ella me golpeaba con su mano cerrada en la cabeza diciendo: “suelta suelta suelta tarado” (mientras pedíamos más café o coca y mirábamos el flujo interminable de gente allá afuera bajo el sol y ella platicaba con su voz casi susurro que te empuja y te hace reír y te abraza amorosa al contarte historias inverosímiles y perturbadoras).

Luego veíamos la tv muda y platicábamos de las películas, ella no entendió nada de la del señor de los anillos, yo tampoco, platicábamos de los “marcianitos” que salían en esa película y echábamos risas. Un día vimos completa una donde sale Robert de Niro y otro que parece tarado porque quiere hacer una película pero no tiene dinero y anda buscando patrocinio y todos son una panda de perdedores patéticos irresponsables y habladores. Pero ella se dormía pronto. Boca abajo y con los brazos cruzados se dormía. Entonces yo seguía viendo la televisión hasta que me aburría. Luego ya también me dormía.

Hace poco fuimos a echar desmadre a los lugares estridentes de México DF la capital, era noche y fin de semana y nos aburrimos de estar mirando la tv tonta y dijimos a paseo y entonces conectamos pastas y no paramos en toda la noche y nos volvimos demonios risueños.

La ultima vez que vi a Claudia fue el 26 de diciembre. Desde entonces no he sabido nada de ella. Se fue a su casa y no ha regresado. Ni llamado por teléfono ni nada.

Todo el mes de enero lo pase demasiado agobiado, desesperado triste jodido y en realidad deprimido. Marque y marque su puto celular que tengo pero nunca pude establecer contacto.

Entonces me canse. Justo empezar febrero para comenzar a olvidarla. Ya no me agobio. Claudia esta en su casa: se que se divierte y esta tranquila y cuidando al niño y durmiéndose a las ocho y montándoselo como se debe.

Ya no la he visto.

Ya será. Como dice la bruja sabia.

Pero la extraño demasiado.

Como una Puta Promesa de Salvación

Sonó el teléfono y mi cabeza daba vueltas y era Ella y no habia ruido de fondo y solo su voz que le pregunté ¿en dónde estas? y ella: en mi casa y todo era demasiado extraño porque nunca me habia marcado y su voz en medio de un silencio total se ponía de acuerdo conmigo y explicaba toda complicada las cosas que tenía que hacer para llegar a tiempo y las explicaciones que tenía que dar al mundo de afuera y entonces, al instante siguiente, estaba riendo, porque respondía a mis preguntas tontas acerca de a qué hora iba a llegar e iba a encontrarla y ella insistia que todo seria tan rápido e imprevisto que deberia dejar de hacer preguntas tontas y nos veriamos a las once de la mañana ahí, si, justo debajo del reloj, en la estación esa del metro donde llegan los camiones desde Puebla, en sólo dos horas, so tonto, no te preocupes, que llegaré a tiempo, pero yo estaba desesperado y en realidad casi saliendo de la ducha porque ella me había despertado avisandome que se aparecía despues de semanas sin verla y todo era demasiado para mi y entré a la regadera y comí casi ahogandome un pan insípido y luego ya salí desborado a encontrarme con esa cálida luz del sol que prometía infinitas sorpresas.

En las calles todo sucedía de manera natural y sin fingimientos. Subí al microbus y la gente y luego bajé y entré al metro y el policia de los torniquetres y la bolerita y el café internet y las caras curiosas y las estaciones de la linea azul y en tres patadas ya estaba llegando ahí, si, donde de inmediato ella bajo de aquel tren moderno y reía porque me vio demasiado puntual, entonces corrimos a abrazarnos y tenia su chamarra blanca cubriendo sus hombros desnudos y su pantalón pegado, sus nalgas (uh, me matan), y su sonrisa de soL y entonces le pregunté ansioso el por qué de aquella decisión y ella minimizando todo sonrió y me dio besos y preguntó ¿a dónde vamos?

Luego ya estabamos sobre aquel taxi hormiga buscando sitio entre la multitud de vehículos de un sábado por la mañana lleno de gente en las calles en los autos amontonandose frente a los semáforos y entre los vendedores ambulantes aullando maldiciones pero tambien felices y contentos porque eran dias de fiesta y el puto mundo podia irse al carajo pero nadie les quitaria el sol y el festejo y el puto genuino desmadre.

Y me contó del niño y de los ábacos que compró y los lápices y en realidad ahi llevaba la bolsa con libros y cuadernos y los miraba y acomodaba amorosa y feliz y eran dias de diciembre y yo la veia sorprendido y en realidad entendiendolo todo.

Entonces llegamos al departamento y fue cuando pusimos a todo volumen 19th Nervous Breakdown de los puTos Stones y comenzamos a besarnos y el jodido mundo podía ir a tomar por cuLo y el fin de año y la vida odiosa y las necesidades pueriles y el odio y el rencor, pero nosotros estabamos juntos, despues de semanas de ausencia y afuera el dia espléndido y estaba la luz del sol y la algarabía y nos besabamos y estamos juntos y por sobre todo sonaban los Rolling Stones desmadrosos cantando 19th Nervous Breakdown y la vida entonces no parecia tan complicada ni agobiosa sino justamente Como una Puta Promesa de Salvación. Fua!

Visión

La confusión del sábado

El viernes por la noche termine tope borracho. Pero ya era sábado. Realmente del otro lado y aun echando desmadre no recuerdo la hora en que fui a dormir.

El caso es que a las ocho treinta de la mañana del sábado va sonando el teléfono y era Claudia. “Espera espera”, le dije y fui corriendo a por una cerveza. Estaba tope mareado y con dolor de garganta. Creo que había gritado mucho.

—¿En dónde estas? —le dije, porque había mucho silencio del otro lado de la línea telefónica.

—En mi casa —contestó, y entonces nos pusimos de acuerdo, calculamos que hacia el mediodía ella estaría en la estación de camiones y ya podría ir por ella.

Después de colgar decidí bañarme y planear una estrategia para mitigar el mareo y el dolor ese.

Entonces me tome un baño y aunque me sentía hecho polvo y tal, la llamada de Claudia habia dado perspectiva y las cosas empezaban a gustarme un poco, digo, el baño y tal, la luz del sol entrando por la ventana.

Fue cuando acabe de bañarme y estaba secándome y tenia la toalla verde y me secaba y se me ocurrió secarme bien y me agache para secarme los pies y la rodilla y mis piernas peludas y que me agacho y que me seco la rodilla.

Y que la veo.

Una puta cicatriz en mi rodilla. Era una cicatriz en forma de cruz con la sección vertical un poco chueca. Me quede perplejo. Esa no es mi rodilla, se me ocurrió. Que yo en mi vida me he hecho una cicatriz así. Pero ahí estaba. Abultada como las cicatrices se abultan cuando se forma el tejido grasoso ese sobre lo que una vez fue herida abierta ¡Era una cicatriz en mi rodilla! Y estire la piel y pase el dedo sobre el tejido ese y pensé mil cosas: ¿cuándo me había yo hecho una herida de ese tamaño para que esa cicatriz estuviera ahí?, me quede cinco minutos mirando mi rodilla y la cicatriz e imaginando mil cosas. Decidí que era una cicatriz del accidente de hace seis años, cuando me tire del quinto piso aquel, dije: tambien te chingaste la rodilla pero como tenias desmadrado el omoplato no podías ni agacharte para darte cuenta de todo. Si, creo que si. Pero pero pero: de todos modos, esa no es mi puta rodilla, proteste neciamente. Ja. Creo que aun estoy puto borracho, concluí, para continuar secándome y olvidar todo al instante siguiente. Terminé la cerveza y me volví a dormir. Justo a las 11 desperté para salir como un demonio a por Claudia.

Entonces pasamos todo el día juntos y por la noche la fui a dejar a la central de camiones. Comimos pollo y yo tome coca.

Cuando estábamos mirando la tv muda recordé cuando me bañaba y le dije de la cicatriz y entonces me puse de pie y le dije, mira mira la súper cicatriz que tengo en mi rodilla ¿a poco no esta chingona y tal? Y que le enseño mi rodilla.

Y la puta cicatriz había desaparecido.

Sobre mi rodilla ya no habia nada. Estas reloco, me dijo Claudia. Porque pasamos los dedos sobre mi rodilla y estiramos la piel y ahí no habia nada de cicatriz ni nada parecido. Estas reloco, repitió.

No entiendo nada: primero tengo una cicatriz asi super chingona en mi rodilla y después la cicatriz ha desaparecido, ¿qué fue, entonces, lo que vi sobre mi rodilla en la mañana?, yo la toque y pase mi dedo encima de ella, ¡era una puta cicatriz!



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