Mi primer recuerdo es de la mano de mama. Rumbo a la escuela. Amanece. El sol calienta la mañana. El cielo azul. Frío. Cuento las ventanas en el edificio. Cuento las rayas en el paso de cebra. Organizo el mundo que aparece frente a mis ojos contando. Uno, dos, tres. El edificio tiene seis ventanas. Cada ventana tiene cuatro divisiones. En la calle el señor de los periódicos, cinco revistas, demasiadas fotografías. Los autos que atraviesan. Dos personas. Café caliente. Trabajar.
Es el desfile de los animales. El señor elefante con orejas que revolotean. La señora ganso. Cerdos que se bañan.
Se rompió la cinta que me ataba el disfraz en el pie derecho. Aparezco con mi rostro confundido en la fotografía sosteniéndome el sombrero.
Y cuento.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro, veinticinco, veintiséis, veintisiete…
(de otro modo no lo entiendo)
Hora del almuerzo, mediodia, preescolar.
No puedo voltear a verlas a la cara. Me muero de verguenza y estoy rojo y apenado: me encuentro volteando en direccion contraria. Aunque estamos sentados en la misma mesa. Me encuentro terriblemente incomodo. Quisiera estar en la casa frente al televisor mirando las aventuras de los japonesitos de ojos rasgados. O en mi cama husmeando entre las cobijas. Y no aqui en este medio dia horrible de escuela frente a las dos niñas mas bonitas del mundo entero que me miran cohibidas y sorprendidas y en realidad halagadas mirandome insistentemente y preguntandose por qué este pobre menso se muestra rojo como tomate escondiendo la mirada y pellizcandose las manos y pataleando frotando el culo en la ruidosa silla metalica. Me muero. Creo que no tengo cabellos. Estoy pelon. Olvide vestir y estoy encuerado. Se me nota inmediatamente que ese par de niñitas me gustan horriblemente: nunca en mi vida, mi corta vida, habia visto cosas semejantes. Estoy sucio, olvide ir al baño. Me orine encima. Cuando preguntaron la mas facil no supe la respuesta. Desarmado. Me siento insignificante. Impuro. Un miserable gusano ¡Quiero mi television y mi cama!
