
Mi viejo estaba en puta coma aquella vez. Mi vieja igual. Los capullos ni cuenta se dieron cuando comencé a caer por aquel puto cerro. El cerro de chapultepec. Era yo un mugroso malcriado de seis o cinco años y por andar correteando lejos de las miradas me caí por el cerro. De primero la gravedad me hizo correr. Y comencé a correr cerro abajo. Más y más rápido. No me podía detener de lo rápido que caía-corría. Luego me caí de plano. Y me fui rodando. Pero ya habian comenzado a corretearme tratando de alcanzarme.

Luego caí. Rodé. Like a fuckin’ rolling stone(ed) ^___^ El puto cerro acababa justo donde el lago de chapultepec comienza. Mi viejo lo sabia y corría como desesperado tratando de alcanzarme antes de que me fuera hacia el laGo. Pero el pendejo era lento: lento y pendejo. Joder. Un puto árbol fue mi salvador. Choqué en el último instante contra un árbol. Eso detuvo mi caída cuesta abajo hacia el profundo lago de chapultepec ^___^
Luego ya nada más me limpiaron la sangre que salía de mi nariz, que salía de los raspones y de una oreja hinchada que casi se desprende (no se por qué).
Arriba: GUEN, PERMANECER QUIETO, LA MONTAÑA. Abajo: KAN, LO ABISMAL, EL AGUA. ^___^ — pero mE VoY a RoMpEr La MaDrEeeeee!!!” style=”CURSOR: help”>

Entonces van llegando al pueblo, un pueblo feo, y al pasar por una casa llegan frente a la puerta principal. En ese momento de la puerta principal sale un gas (que parece un humo azul) con fuerza violenta y en forma de una nube polvosa. El humo-gas se les echa encima y los tira.


Ahí tirados, en el suelo de piedras (es un camino), se comienzan a transformar, al señor le salen dientes largos y, re-de-pente, muerde a la niña de seis años, la muerde y le quiere arrancar un pie. La niña de seis años también tiene dientes grandes, colmillos de perro, muerde a su vez al señor. Se muerden entre ellos.

Lo ultimo que veo, antes de despertar, es como el señor (es más grande que las niñas) arranca de un mordisco la cabeza de la niña de dos años. La arranca de un mordisco con sus dientes de perro salvaje y destroza el cráneo entre su mandíbula sangrienta.