La escena: era un hotel en un centro turístico importante y habíamos llegado a la hora del desayuno pero yo había despertado tarde y me levante corriendo para alcanzar los mejores lugares y olvide peinarme el cabello.
Hay personas que despiertan y están despeinadas, los cabellos revueltos, la mirada perdida, los sueños burbujeantes, hilillos de baba, pero con el puto cabello en su sitio, quiero decir, sin tenerlo como horrible remolino deforme.
Yo no soy de esos.
Entonces llegaba a la mesa y pensaba que lo mejor era ir a mojarme el cabello. Salí al patio y entré a los baños pero no había agua corriente, de esos lavabos lujosos que encuentras en los hoteles importantes, y salí de nuevo y atravesé al otro lado y tampoco vi una fuente de agua. Me moría de hambre. De modo que regrese a la mesa y ahí estaban todos y tuve que pedirles que se hicieran a un lado y me dejaran sentar. Entonces pusieron frente a mi un plato y en el plato dos panes. Los más deliciosos panes que había comido en mi puta vida. Unos panes suavecitos y dulces. Pero más suavecitos que nunca. Era como pan recién horneadito y calientito y tremendamente suave. Increiblemente suave. Recuerdo que en el sueño casi muero cuando le di un mordisco y me deshice en alabanzas de aquel pan deliciosos mientras me lo comía a mordiscos hambrientos en ese espectacular sueño desayuno cabellos revueltos y amigos búsqueda infructuosa de agua hotel lujoso vacaciones y hambre infinita con panes calientitos y mordiscos desesperados ^__^
Vamos a ver: la rueda de la fortuna te lleva hacia arriba, luego te lleva hacia abajo. Soñabas que paseabas en una feria donde había comida y gente y luces y musica y caminabas entre los carruseles mirándolo todo con tus ojos nuevos brillantes y sorprendidos y recuerdas que el cielo estrellado tenia coloridas luces que explotaban como infinitas piedras preciosas ¡cristales iluminados que se desvanecían al caer! Y jugabas con los peces de colores en el estaque festivo y llenaste tus bolsas con recompensas (te volvías cada vez mas ambicioso) (porque dijiste en voz alta que no querías que todo aquello se terminara). Creíste que soñabas cuando llegaste frente a esa infinita rueda de la fortuna. Iluminados sus discos. Con asientos coloridos. Compartimientos secretos. Y música.
En lejanía el castillo explotaba. Mas piedras preciosas. Amarillas, rojas, esmeraldas, violetas, blancas ¡estrellas veloces!
Fue solo subir para arrepentirte. Aullaste quiero bajar. Pero aquel monstruo comenzó a estrujarte. Giraba. Te asfixiaba. Aterrado, volviste a aullar ¡quiero bajar!
Y la fiesta, allá abajo, seguía, mientras tu visión se transformaba y el cielo explotando te alcanzaba, si, cuando la rueda de la fortuna te depositaba en aquel maldito cenit demente de una horrible noche imposible.

Noche
Es fin de año y en el trabajo todo esta callado y nadie parece tener nada que hacer, las calles están vacías y subes al colectivo y nadie te empuja y llegas a destino en tres patadas y las calles aparecen despejadas y tienes esa sensación de soledad, del tipo la gente ha desaparecido del mundo y estas solo y una desesperanza infinita es todo lo que en el futuro se presiente y no sabes que hacer ni a donde ir porque los centros comerciales están deshabitados y las salas de cine vacías y los platos de comida limpios en los estantes y los lagos del bosque solos porque los patos incluso, no están, y únicamente ves ardillas desenfadadas comiendo cascaras y raíces ajenas al peligro que no existe porque no hay niños que corran tras ellas ni perros que ladren ni el señor de los globos y las golosinas que pasa con su carrito de regalos y su silbatito azul anunciando la fiesta desaparecida, no hay fiesta, no hay gritos festivos, el chapoteo del agua y carreras y el delicioso almuerzos del mediodía, tragos de refresco,
porque
solo
estas
solo
y
no hay N A D A
como
cuando estas acostumbrado al bullicio de la ciudad y las maldiciones y los gritos y los empujones y la gente y ahora haces esto y ahora haces aquello y el dia se pasa como un demonio y no encuentras, cuando es media tarde, un lugar donde comer porque todo esta lleno y te mueres de hambre y tienes, al mismo tiempo, tan poco tiempo, al punto de que comes cualquier cosa, lo que sea, para regresar al trabajo y terminar los pendientes, antes de que termine el día, en esta insolente y absurda y enferma y desquiciada ciudad de México, D.F., la capital.
