En el sueño estaba leyendo un libro. A veces sueño que vuelo por los cielos. A veces que me dicen frases. O que me regalan dinero. Pero esta vez estaba soñando que leía un libro. Después soñé mas cosas: como que aparecía un helicóptero en el cielo y yo pensaba que era una nave de otro planeta. Pero lo que no se me olvida es que leía un libro. Bueno, no lo leía completo, solamente leía las dos primeras páginas del libro.
El libro lo había escrito un viejo que frecuentaba las casas de putas de la ciudad en la década de los cuarentas: México DF la capital hace más de sesenta años. El viejo conocía a todas las habituales y era su amigo. Conocía también a los casuales y los arrabales.
Me aprendí de memoria las dos primeras páginas del libro ese y al despertar estaba totalmente vuelto loco: necesitaba encontrar un cuaderno donde escribir aquella historia que había leído en el puto sueño demente aquel.
Ahora necesito escribir esa historia aquí. En el blog. Ya han pasado casi siete días.
Otros días no. Otros días paseaba desenfadado en los desfiles esperando las recompensas. Al final la maestra Chela daba los mejores postres a los más favoritos. Entonces echaba risas y aparecía simpático. Y con mis ojos radiantes conquistaba a las audiencias. Y no odiaba a nadie.
Creo que ya entonces comprendía (y me encantaba) aparecer desnudo y sin falsos ropajes. Nada de horribles disfraces.
Recuerdo que eran días de sol. He sido lagartija asombrada desde el principio. De esas que se quedan mil años bajo los cálidos rayos solares del primo principal: el sol. Me agobian los días nublados.
Y entonces era feliz cuando el mundo aparecía iluminado y prometedor. Y era feliz y Nada me agobiaba ni me acongojaba. Y echaba desmadre y agradecía al dios todopoderoso que me cuida y me observa y se da cuenta de que todo el tiempo soy un puto pan alimenticio e inofensivo y que ayudo a mis compadres y amo a todas las formas vivientes que existen en este infinito y complicado y desconcertante y glorioso mundo perturbador.
Y tal.

A veces pierdo la conciencia y no se dónde me encuentro. Sucede que despierto por la mañana y me tomo el vaso de leche y me como el pan. Entonces me doy cuenta de que la voz del sueño continua confeccionando acertijos. El merolico de la televisión comienza a desnudarse y pienso que seria mejor si la chica del mapamundi estuviera a mi lado. Entonces me aburro y me pongo mis zapatos nuevos. Rompí las viejas fotografías que parecían horribles recuerdos desdibujados. Quiero atraparte entre mis brazos múltiples y pegajosos. Te comeré a besos chupando como a huesitos de pollo y te daré abrazos feroces. No quiero que nunca te escapes. Entonces recuerdo que estaba soñando y que hacia planes para salir huyendo ¿alguien sabe el camino? Si estas muerto te comen los gusanos. Por eso no quiero decir barbaridades. Dame tres monedas y voy corriendo. Daré clases de baile y aprenderás a dar vueltas. Luego el movimiento de tornillo. Siempre podemos hurtar el cuerpo a las arpías de voces melosas que robaron los tesoros prometidos y que regresan con sus cuerpos escapizos.
Tengo historias coloridas que nadie ha escuchado.