Quisiera poder detenerme pero no puedo. Sigo de vacaciones y la semana que entra debo regresar al trabajo. Afuera la luz del sol y las calles llenas de gente.
Se que prometí meter mano a fulguris y ayudar a mis amig@s. Pero no puedo detenerme.
Me fui a tomar por culo en la semana que acaba de terminar con el ipod lleno de rolas y con la cartera llena de billetes. El jodido dosmilcinco que termina no se portó ni miserable ni demasiado remilgoso e hijo de puta, sino todo lo contrario: digamos que me lo monté y que me comieron el alma los demonios maliciosos: (como sea) mi alma es eterna y escapiza y desmadrosa. Y aquí estoy de vuelta.
Gracias a mis compas virtuales que estuvieron atentos en mi ausencia. GraCias a todo munDo tambien. Gracias. Gracias. Gracias. Tres veces.
Ahora he regresado.
Y empieza dosmilseis. Y quiero que todos seamos demonios maliciosos y quiero que todos nos lo montemos y que nos comamos al mundo con nuestros dientes filosos y que nadie padezca ni se agobie.
Ese es mi deseo para dosmilseis.
Un puto deseo genuino.