Hacia el final del día nadie había descubierto aun el cuerpo inerte de Mirisha. Después de pasado el susto, solo los pájaros y las ardillas, que fueron testigos de la tragedia, se acercaron a cuidarla, arreglarle la ropa, sacudir el polvo y las hojas muertas que empezaban a cubrirla.
Si esto fuera un cuento de hadas, diría que transcurrido un tiempo, un príncipe llegó ante ella, bajo de su caballo y con un límpido beso de amor la despertó, aliviándola al instante, para llevarla al palacio real; o diría, por qué no, que de la sangre que escapo de su cabeza nació una flor blanca y triste símbolo de aquellos desgraciados que sufren una muerte violenta.
Pero nada de eso. Mirisha seguía allí tirada y nadie llegaba.

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triste…pero me gusta el género dramático…:)
30 July 2003 a las 5:53
La vida de Mirisha no fue un cuento de hadas…
30 July 2003 a las 13:53
Podría haber sido Blancanieves, Sant Jordi… qué será lo siguiente?
30 July 2003 a las 17:41
Me gusta tu cuento…..tiene algo de imaginario…pero tambien de realidad
1 August 2003 a las 9:15