El fin de semana yo la verdad no me quería despertar. Pero Maximiliano toco la puerta desde temprano con su pata nerviosa. En el fondo agradecí su premura, odio salir de la cama al mediodía. La cabeza retumbaba y quise que Maximiliano trajera la bandeja de comida con leche caliente y pan tostado y frijoles y huevos fritos. Que al menos un dia en la vida la iniciativa y una actitud decente y agradecida aparecieran en su vida.
Demasiada suerte, Maximiliano es un viejo schnauzer con artritis en las patas que se asusta en todo momento, se asusta cuando oscurece y se hace de noche, se asusta cuando alguien toca la puerta, se asusta cuando amanece y hace frio se asusta cuando me acerco a ponerle agua en su bandeja se asusta cuando se acaba la comida se asusta cuando corto el jardín se asusta cuando salgo por refresco se asusta si llego borracho se asusta si grito a la televisión se asusta si me pongo frente a la computadora. Se asusta y se tira flatulencias.
Salí corriendo a abrirle la puerta antes de que se tirara una.
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de alegres
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desbocados