Al tercer día la revista Mademoiselle quiso publicar fotos de todos nosotros; asi que pose con mi cabello salvaje y el crucifijo. Con Gregory Corso, Allen Ginsberg y Philip Whalen. La única publicación que no borró el crucifijo de mi pecho (sobre aquella camisa de manta sin mangas) fue The New York Times; por consiguiente The New York Times es tan beat como yo, y me da gusto tenerlo como amigo. Lo digo con sinceridad, Dios bendiga a The New York Times por no haber borrado el crucifijo sobre mi camisa, como si fuera algo desagradable. Y en los hechos ¿quién es el verdadero beat? Si tomamos la palabra beat como “noqueado”, los que borraron el crucifijo son unos noqueados, pero no The New York Times ni yo, ni mi amigo el poeta Gregory Corso. A mí no me avergüenza usar el crucifijo de mi Dios. Soy un beat porque creo en la Beatitud, y en que Dios amó tanto al mundo que le entregó a su único hijo. Estoy seguro de que ningún sacerdote me condenará al usar un crucifijo por fuera de mi camisa, en cualquier parte, sin importar el lugar donde yo esté; ni porque me tomen fotos en la revista Mademoiselle. Son otros los que no creen en Dios. Son esos aguzados sábelotodos marxistas y freudianos ¿Por qué no regresan dentro de un millón de años, angelitos, y me vuelven a hablar de todo el asunto?
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soy beat
porque creo en la beatitud
ahjg
9 September 2008 a las 14:57