De tanto hablar de los sueños un día sucedió que comencé a olvidarlos. Justo cuando abría los ojos y despertaba, zaz, los olvidaba. Desde entonces no describo sueños estrambóticos ni delirantes porque cuando me despierto se me olvidan y por más esfuerzos que hago no puedo recordar absolutamente nada. Me queda únicamente la sospecha.
En ocasiones realmente afortunadas logro rescatar algo, un recuerdo mínimo, un rasguño inasible, un resplandor fugaz. Como el día de hoy.
Recuerdo que estábamos en una casa en el centro histórico donde íbamos a vivir. Era un día soleado. Se trataba de un barrio muy miserable y peligroso, descuidado al máximo. El interior de la casa eran simplemente ruinas arqueológicas con paredes antiquísimas pintadas de un rojo brillante, los recintos estaban destruidos y en el piso sobresalían rastros de antiguas divisiones de cuartos que ya no existían. El piso era tierra. Allí íbamos a vivir y llegamos para escombrar y arreglar todo.
No recuerdo más. Hay rastros. Construcciones antiguas. El centro histórico. Días luminosos.
No recuerdo más.
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y yo que vine a recordar, ja… abrazos nuesosos
21 August 2007 a las 14:39
Abrazos mergruen ^__^
¿en donde se mete?
22 August 2007 a las 8:06