Tenia unas putas ganas locas de ver buza caperuza. Unas veces vas y vienes y sucede que en el camino te encuentras los regalos y los elogios. Te detienes a meditar un poco y comprendes que si las cosas aparecen cálidas e inofensivas es porque mas adelante, tarde o temprano, habrá chubascos y complicaciones. Decides pasar de todo y te hundes en la esencia chateando mas allá de la medianoche e intoxicándote con pastas baratas para mantenerte despierto en medio de l@s festiv@s y de l@s aparecid@s.
Una vez me comí un pájaro y descubrí que saltando veloz aprovechando el engaño del mediodía los regalos y las meriendas me pertenecían ¿De qué manera pasea la bruja altanera enseñando promesas y delirios si le miras con ojos ambiciosos? La respuesta a esa pregunta me complica mientras te arrebato la luz en los ojos.
Entonces resulta que te quieren sorprender descuidado y sin argumentos. Dime de qué modo esperas que apruebe los juicios incomprensibles y desbordados que pones injustamente, unilateralmente y delirantemente arbitrarios, en mi boca estúpida y maldiciente.
La música sigue sonando y yo sigo a tope hasta el culo de pastas y envolviendo a las ninfetas esperando pasar un vado desolado para echármeles encima y hacerlas mías y llenarlas completamente.
No me interesa.

Vamos a ver. Un día sucede que decidimos echar a caminar las calles llenas de gente. Hambrientos. Atentos. Y nos escabullimos entre los gritos festivos. Entre los niños de brazos. Entre los adornos de fiesta. Compramos regalos. Hacemos fotos. Es un podcast sin micrófonos ni música de fondo (estaba editando la conversación y eligiendo canciones luminosas) en donde no estoy más solo, en donde estamos juntos y tu me haces fotos donde levanto los brazos y me acuesto en el escenario caliente del mediodía.
Así, espontáneamente: “vamos a comprar cohetes para las fiestas” dijimos y salimos con nuestras ropas miserables para evadir a los maliciosos, esos hijos de puta que orinan en las calles y que nos echan el carro encima.
Es la vida real, el capitulo se llama: “Pronto será fin de año y tenemos que practicar mucho para nuestra fiesta de ponche caliente y luces escapizas en el jardín, tenemos cohetes y vamos a reír toda la vida”.
Así todo el tiempo.
