El sábado soñé con la muchacha que me gusta y que acabo de conocer y que tiene una voz grave y que me pone loco. Ella hablaba y aparecían en los pasillos espectros de fantasmas que se te echaban encima y tu tenias que correr para deshacerte de ellos. O volar, porque en ese sueño se podía volar por los pasillos. Entonces la muchacha hablaba con su voz grave y sensual que te ponía loco y los espectros aparecían y tu volabas escapando de ellos.
En otro sueño que acabo de tener unos cabrones se pasaban tirando balazos y matando gente mientras yo estaba sentado en medio de todo el mundo con Prescistias Pebicée dándome besos sin importarme un carajo que los balazos pasaron zumbando a mi lado. Prescistias Pebicée me daba besos de lengua y todo era como si al instante siguiente te fuera a tocar uno de esos putos balazos en la mera cabeza pero no me importaba y yo seguía dándome besos de lengua con Prescistias Pebicée ahí sentado.
Es una putada cuando eres chico y agarras a un gato o a un perro callejero y lo adoptas como mascota y te lo llevas a tu casa y le haces una cama y le das alimentos y te parece de puta madre porque esta muy chico, casi es un bebe, y se come las basurillas que le das y se acurruca y se duerme y tu nada mas te pasas ahí enfrente de la caja de cartón todo el tiempo mirando al animalillo ese ahí durmiendo y le pones un nombre y le bautizas jicotillo o tomatito o chubirito y piensas que es la criatura mas fantástica que te has hallado y estas feliz por haberle recogido y le alimentas y dejas que se duerma todo el tiempo y luego llega el alcohólico de papa (ese malnacido hijo de puta), y te lo arrebata y se lo lleva en la noche y tu no te enteras que lo va a tirar a los baldios porque no quiere alimañas “que ensucian la casa? =(

Amanece. Tengo entumida la nariz y tres monedas en la bolsa. Soñé que eran las once de la mañana y que salíamos por la ventana. Atravesamos un río y corrimos entre los árboles caídos.
Te dije mentiras y te convencí para que vinieras a la cueva de paredes adornadas (era un planeta fuera de otro planeta…). Tienes lunares en el ombligo y tus ojos me reflejan de cuerpo entero. Es medio día y la luz del sol me vuelven reflejo en tus ojos nítidos.
Arriba, en el azul del cielo, vuelan pájaros extraviados y desaparecen los últimos arco iris del estío.
Arrugo mi nariz congelada. Ahora tengo hambre y doy saltos para despertarme un poco. Mi cama entre los arbustos.
¿Quién dijo que las escenas coloridas eran mentira?
