Nos metimos a aquel starbucks y platicamos hasta la medianoche. Reímos mucho cuando le platiqué del ratón que maté y que se quiso comer a Sonia, mi tortuga. Cuando llegué se estaban peleando y casi le arranca la cabeza. La tortuga estaba asustada y alzaba sus patas y roncaba violenta. Entonces llegué y le agarré a escobazos. Corrió el hijo deputa debajo de la cama y entonces aullé a jicoTe. El cabron llegó desconcertado para comerse al infeliz roedor ese. Había sangre de Sonia en las piedras de la pecera y faltaban dos pececillos.
Había estado ausente todo el fin de semana y cuando llegué aquello estaba hecho un lío. Fue cuando comenzó a morirse de risa y la gente nos miraba y mejor pedí mas café y en tanto le platicaba, incansable, toda la escena, ella reía y reía sin parar.
Nos habíamos comido entera aquella tira de pastas que habíamos conectado. Era media noche y después del starbucks fuimos a tomar por culo al antro ese donde sonaba aquella música imposible de DJ Tiesto.
Entonces todo era diferente porque estábamos juntos y podíamos hacer toda esa clase de cosas que hacen los que están enamorados y juntos y tienen la noche por delante y tienen dinero y saben que el mundo es una mierda continua y no hay mas alternativa que la de dejarse ir y dejar que el mundo ruede.
Recuerdo que comimos antes de pedir botellas y de pasar la noche entera bailando.
Amanecimos literalmente en un parque. Yo buscando mi camisa y muriéndome de frío y ella entre unos arbustos acurrucada entre las piedras y tres ardillas.
Ahora mismo me siento bien. Es lunes por la mañana y me di cuenta de que es 17 de octubre. Uno no se da cuenta del dia en que se encuentra a menos que se lo medite bien: de que se detenga y diga basta. He puesto Fly Me To The Moon y he cantado. Me comi el pan y el vaso de leche y me puse de cabeza tres minutos. Ahora son las 7:45 por la mañana y yo me voy a la calle, al trabajo y tal. Me siento bien.
Yo soy el One Mother Fucker.
Yo soy.
A veces se me olvida.
Pero yo soy.