En la mañana me despierto y son las seis de la mañana y me doy un baño. Siempre que me ando bañando me pongo a pensar en los sueños recientes que tuve. A veces prefiero dejar la luz apagada y a oscuras recordar mientras me baño. Casi nunca recuerdo nada. Solo en contadas excepciones tengo sueños muy vividos. Esos los escribo de inmediato. Los recuerdos mientras me baño son solo fragmentitos de sueños son como frituras que te comes a media tarde, como frituras tostaditas y crujientes y aciditas. En cambio, los súper sueños que de inmediato escribo, son comidas completas que requieren extrema concentración. Por que se escapan. Y no puedes permitirte que una comida de ese tamaño simplemente desaparezca. Entonces debes poner atención.
Despues de bañarme busco alimentos y me los como. Y me largo al trabajo y me siento frente a la computadora y escribo largas y complicadas líneas de código para la empresa en que trabajo. Programar líneas de código no es nada. A veces la gente pide puras barbaridades y uno tiene que programar barbaridades. A veces no. A veces la gente es inteligente. Me gusta la gente inteligente. La que dice cosas coherentes y va directo y sin demasiados rodeos al punto exacto.
Cuando es media tarde vamos a comer al restorancito que volvieron a abrir. Duró cerrado mas de un año y lo han abierto de nuevo. Es grandioso porque sirven platos hasta el borde y todo es muy delicioso. Algo muy raro que me sucede ahí son las ensaladas. De fijo paso de las ensaladas. Pero ahí no. Es que tienen algo como un condimento que esta de puta madre. Me como toda la jodida ensalada y los platos rebosantes y el hambre desaparece por unos instantes.
Despues de tomar café y fumar un cigarro regresamos a la oficina. Casi no me gusta cuando son las seis. A veces me quedo frente a la computadora hasta las siete. A veces no. A veces digo en voz alta: “como yo trabajo por objetivos, pues ya me voy”, y apago la computadora y me levanto del escritorio y me largo y todos se me quedan viendo y dicen cosas como ofensas y chistes malos y resentidos. Pero de todos modos me voy.
Y me voy por las calles mirando aparadores y libros en los estantes y a la gente que pide dinero y que vende tarjetitas de amor y voy mareado y mirando nada mas. Mirando.
Era otro planeta dentro de otro planeta fuera de otro planeta
Voy a desenterrar higos. Tengo hambre. Acaba de amanecer y tengo mucho frío. Ya quiero que sea mediodía. Para desenterrar higos. No puedo dormir porque hace frío. Sopla el viento y toda la noche sopló. Pero yo estaba dormido. Porque estaba cansado. Y aunque mis sueños eran interrumpidos, de todos modos yo estaba dormido. Porque estaba cansado. Pero ya no. Y ahora ya no puedo dormir. Voy a desenterrar higos y buscaré hongos mágicos. Tengo tanta hambre que me muero. Me comeré todos los higos. Todos los que encuentre. Escarbaré con mis uñas de perro hasta el fondo de la tierra. Aunque los espíritus se despierten. Aunque me coman la esencia y me saquen los ojos y me desbaraten y me desmadren completo. Es que tengo hambre. Escarbaré los higos mas jugosos y hasta me comeré los hongos venenosos. Comeré las serpientes y las alimañas y las sabandijas. Tengo hambre.
Tengo tanta hambre que me muero.

Ya quiero que sea día de brujas.
Cuando es día de brujas las brujas salen toda la noche y me dan regalos. La luna siempre esta llena y el viento sopla y las luces todo el tiempo están encendidas. Las brujas me cuentan historias y me dejan volar sus escobas. Hay anuncios en las carreteras y siempre viajamos veloces. Nuestras escobas son demonios risueños que nos llevan a todos los lugares. Unas veces nos llegamos a las fiestas y todo mundo echa vacile. Otras veces dejamos las puertas abiertas.
Una bruja te deja entrar sin pensárselo y te da abrazos de amig@ y te cuenta chistes y te sonríe y te quiere. Una bruja es sincera. Nunca demonio ni hijadeputa.
Ya quiero que sea día de brujas.