La respiración de gato es como cuando miras un gato. Un gato respira e inhala aire y su panza peluda se infla. Cuando exhala el aire su panza se vacía. Es ló-gi-co: inhala y su cuerpo se invade de aire puro. Exhala y se queda vacío un instante: las esferas vibran en la oscuridad.
El problema es que tu no eres gato. Puedes ir de malviviente y malicioso por las calles como gato salvaje echando desmadre y persiguiendo alimento vital y casi casi parece que maúllas y te salen garras felinas. Pero no eres gato. Y cuando te pones a respirar como uno de ellos exhalando e inhalando –inflando y vaciando tu panza- te entra un miedo inexplicable. Te da frío y te empieza a temblar todo. Es como si te fueras a desmayar porque tu rostro se congela y te tiembla y son tics nerviosos. Te pones grave: las esferas vibran más fuerte.
Uno debería de ser capaz de sobreponerse al pavor y al desasosiego que esa respiración de animal instala. O dejarse de algoritmos. Siempre es posible bajar la calle donde los tenderos barren y las panderetas resuenan haciendo malabares en medio de una mañana inolvidable.
RSS feed para los comentarios de este post.
a mi me gustaria ser gato,ven el mundo con un matiz mejor.
saludos krido,pasala bien
4 August 2005 a las 12:13
te hiperventilas y se te baja la presion, por eso sudas y te da miedo, y si en ese justo momento alguien te aprieta la panza con un apreton certero, justo en La boca del estomago, te desmayas seguro
intentaLo.
4 August 2005 a las 15:02
Ay, que si no sabré yo de gatos, me dan miedo, además tiran mucho pelo y ven de forma inquisidora, fuera de eso son encantadores.
Saludines***
5 August 2005 a las 13:41
Al tiempo seguro que se acostumbra!
5 August 2005 a las 17:44