Cambiar de dirección no es demasiado complicado. Cuando te lo propones no es. Claro, corres el riesgo de engañarte a ti mismo. Pero siempre es posible hurtar el cuerpo a las viejas arpías de voces melosas que te comen la esencia a cada instante. Esas jodidas sombras negras que dejaron de echársete encima cuando no eras sino minúscula morusa en el infinito espacio sideral proyecto de ser humano agobioso agobiante fulminante y abrumador. Cambias de dirección sin demasiados rodeos y te preparas para los ataques. Una vez que te das cuenta de las múltiples posibilidades te sucede una de dos cosas. O pasas de lo que viste. O te pones las pilas. Lo mejor es ponerse unas pilas nuevas. Unas recién cargadas. No unas de zinc-carbón sino unas de veras poderosas. De esas que tienen por dentro compuestos metálicos de nombres complicados. Ese tipo de compuestos que hierven y que desmadran tu piel si te caen encima. Que pueden generar diferencias de potencial estables por infinitos lapsos de tiempo. A veces sucede que pasas de lo que viste. Dices: luego me pondré las pilas. Y pasas de todo. Hasta que te cansas. Te cansas de ser un imbecil y te pones manos a la obra. Tambien corres riesgos. Siempre corres riesgos. Supongo que la vida es así de tramposa. La infeliz vida injusta y luminosa que sucede acá en el planeta tierra donde todos estamos estacionados escribiendo blogs y echando desmadre sin demasiadas contemplaciones. Luego ya. En este caso los riesgos son más desgraciados. Vas y dices luego y mientras te prendes fuego y te quemas en un instante y tu vida se extingue como flama ridícula. Y nunca más tendrás la oportunidad de ponerte las pilas Tu y tus luegos desmadraron todo. Esos son los riesgos. Ni se por qué escribo esto. Siempre me ando preguntando de qué va todo este montaje llamado vida. Y a veces me pongo las pilas y a veces paso de todo. Así en un continuo estando aquí sin estar aquí. Siempre metiendo las manos al fuego. Sin detenerme a cavilar un segundo acerca de las consecuencias y tal. Creo que por eso tengo raspones y chichones y arañazos y como animal agraviado y eso. Y por eso, tambien, una conciencia muy clara del escenario a donde hemos sido arrojados con nuestro guión grabado a fuego en nuestra mente enferma ^___^
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Chido
2 August 2005 a las 10:39
Gracias, justo lo necesitaba escuchar, ya me lo robé para leerlo cada que lo necesite, creo lo memorizaré
2 August 2005 a las 13:57