Entonces estaba mirando el reloj desesperado cuando apareciste y dijiste “espera espera“ y sonreías y pasaste como demonio y me sonreí porque te sonreías y luego te espere y mas tarde te vi después de miles de años separados y ahí estabas con tu sonrisa de luz y luminosa y despejada y te abrace y todo era como al principio y estábamos juntos y tu contenta y despejada y relajada y consecuente y animosa y en realidad impaciente y yo desesperado abrazándote y dándote besos y oliéndote y respirándote y ahí nada más abrazado a tus nalgas y desorbitado y en realidad totalmente fulgurante ahí platicándote cosas nuevas mientras tu te recostabas y te lo tomabas con calma mientras para mi todo era como una fiesta infinita porque habías regresado y todo el tiempo te había echado mucho de menos y en realidad los jodidos días habían sido un absurdo agobio desde que te fuiste y dejamos de vernos y el tiempo paso como puta sombra agobiosa y despreciable y entonces resulta que aquel día me desperté animoso y desinteresado y al instante siguiente estaba en la calle y buscándote, siempre buscándote, caminando el largo de esas calles llenas de gente y vendedores ambulantes y escándalo y avisos así como premoniciones y mensajes ocultos pero llenos de significado y pensé “tengo hambre? y seguw caminando y llegue al callejón ese y sabia que nada tenia sentido y que no regresarías y habían pasado miles de años y el puto mundo podía muy bien ir a tomar a por culo y yo con el y no había salvación y no tenia ningún caso el seguir ahí nada mas insistiendo como antiguo habitante de un mundo hostil que nunca encuentra comida y siempre huye de los demonios ambiciosos que persiguen su alma y le devoran la esencia y entonces apareciste con tu figura toda llena de energía y caminabas segura de ti misma y nada más verme para sonreír toda transportada y las demás mujeres podían comenzar los suplicios y averiguaciones porque ya estaba escrito que correríamos el uno al otro a abrazarnos y entonces tu abrirías la boca toda en un gesto de sorpresa y de risas y yo nada más estaría ahí mirándote y sonriendo y en realidad vuelto demonio imparable y te abrazaría y entonces todo comenzaría.
(Y estabas ahí sentada hablando al teléfono celular ese y me dijiste “silencio capullo? y me quede ahy mirando y te hablaban y decías de las cosas importantes que tenias que hacer nada más llegaras a casa y manoteabas y discutías y todo era (para ti) una cuestión demasiado importante que ni el mas mínimo ruido -mírame ahí: inmovilizado y obediente- era admisible).
(Entonces acabaste de hablar y pude por fin acercarme con risas y promesas de amor infinito y me abrazaste y comprendí que las cosas no podían ir tan mal cuando estabas conmigo y los días podían pasar uno tras otro como enfadosos ejércitos del fin del mundo pero finalmente no podían evitar eso que entre tu y yo sucedía. La pura puta esencia, quiero decir, la comunicación genuina y tal que nos permitía coincidir en situaciones realmente agobiantes cuando yo creía estar en la ultima posición.)
Aun no hay comentarios :(
RSS feed para los comentarios de este post.