Ayer llegue a mi jauLa y no había nada de comer. Estaba en chapultepec esperando al microbús y viendo a las ninfetas y tomando agua cuando me dio hambre, dije: ahora que regrese como. Y decidí no comprar las cosas que venden en la calle, cosas rara en mi: puto tragón inconsciente y temerario que se come cualquier cualquier chingadera que se le pone enfrente. Entonces subí al colectivo ese que casi iba vacío: domingo de sol, las calles vacías y en realidad tranquilas, supongo que todo mundo estaba en los centros comerciales paseando y comprando cosas: yo tenia hambre. Entonces llegue en tres patadas a mi jauLa y descubrí con desasosiego (jeje) que no había nada de comer.
Pero el sábado anterior había estado en la feria del libro del palacio de Minería y compre 4 libros, me gaste todo el dinero (nah, no todo, en estos días ando rico -casi) y cuando salí de ahí comí en el restorancito que esta casi enfrente del palacio ese. Por la tarde se nublo un poco pero al mediodía aquello estaba todo soleado luminoso azul refrescante y en realidad era como El Nuevo Día, ese que alguna vez fue prometido y tal.
Entonces comí mucho y por la noche comí mas y por eso el domingo no comí nada por la mañana y en la tarde ya estaba aullando y cuando llegue no había comida en ningún lado.
Entonces me puse a fumar y a tomar agua frente a la pc esperando a que se hiciera de noche.
Entonces estaba mirando el reloj desesperado cuando apareciste y dijiste “espera espera“ y sonreías y pasaste como demonio y me sonreí porque te sonreías y luego te espere y mas tarde te vi después de miles de años separados y ahí estabas con tu sonrisa de luz y luminosa y despejada y te abrace y todo era como al principio y estábamos juntos y tu contenta y despejada y relajada y consecuente y animosa y en realidad impaciente y yo desesperado abrazándote y dándote besos y oliéndote y respirándote y ahí nada más abrazado a tus nalgas y desorbitado y en realidad totalmente fulgurante ahí platicándote cosas nuevas mientras tu te recostabas y te lo tomabas con calma mientras para mi todo era como una fiesta infinita porque habías regresado y todo el tiempo te había echado mucho de menos y en realidad los jodidos días habían sido un absurdo agobio desde que te fuiste y dejamos de vernos y el tiempo paso como puta sombra agobiosa y despreciable y entonces resulta que aquel día me desperté animoso y desinteresado y al instante siguiente estaba en la calle y buscándote, siempre buscándote, caminando el largo de esas calles llenas de gente y vendedores ambulantes y escándalo y avisos así como premoniciones y mensajes ocultos pero llenos de significado y pensé “tengo hambre? y seguw caminando y llegue al callejón ese y sabia que nada tenia sentido y que no regresarías y habían pasado miles de años y el puto mundo podía muy bien ir a tomar a por culo y yo con el y no había salvación y no tenia ningún caso el seguir ahí nada mas insistiendo como antiguo habitante de un mundo hostil que nunca encuentra comida y siempre huye de los demonios ambiciosos que persiguen su alma y le devoran la esencia y entonces apareciste con tu figura toda llena de energía y caminabas segura de ti misma y nada más verme para sonreír toda transportada y las demás mujeres podían comenzar los suplicios y averiguaciones porque ya estaba escrito que correríamos el uno al otro a abrazarnos y entonces tu abrirías la boca toda en un gesto de sorpresa y de risas y yo nada más estaría ahí mirándote y sonriendo y en realidad vuelto demonio imparable y te abrazaría y entonces todo comenzaría.
(Y estabas ahí sentada hablando al teléfono celular ese y me dijiste “silencio capullo? y me quede ahy mirando y te hablaban y decías de las cosas importantes que tenias que hacer nada más llegaras a casa y manoteabas y discutías y todo era (para ti) una cuestión demasiado importante que ni el mas mínimo ruido -mírame ahí: inmovilizado y obediente- era admisible).
(Entonces acabaste de hablar y pude por fin acercarme con risas y promesas de amor infinito y me abrazaste y comprendí que las cosas no podían ir tan mal cuando estabas conmigo y los días podían pasar uno tras otro como enfadosos ejércitos del fin del mundo pero finalmente no podían evitar eso que entre tu y yo sucedía. La pura puta esencia, quiero decir, la comunicación genuina y tal que nos permitía coincidir en situaciones realmente agobiantes cuando yo creía estar en la ultima posición.)
— Espera espera que traigo un tamal —me estaba mirando con ojos de risa en la cara.
— De veras, traigo un tamal
Entonces lo saque y lo puse sobre la mesa. Lo miramos un rato y después ella dijo:
— Pero no se mueve
— No te pases, los tamales no se mueven
Entonces reímos.
Era dos de febrero y en México DF, la capital, la gente come tamales porque festejan una antigua celebración mítica toda religiosa lujuriosa y en realidad un poco vergonzante.
Y por la mañana los compas del trabajo comieron tamales y me regalaron un tamal y lo guarde en el morral de viaje y después lo olvidé y solo volví a recordarlo cuando llegue a verla y ella me estaba revisando donde guardo mi cuaderno y el ipod y entonces fue cuando le dije del tamal oculto.
Nos lo comimos después de besuquearnos y reírnos porque yo no me dejaba revisar completamente.