Nux fulguris

perro

El firus era un perro cabrón. Un perro viejo pero cabrón. Te mordía si te apendejabas. Te mordía si ibas cuidándote. Te mordía de todos modos. Era cabrón de todas formas, de mil maneras. Acosaba a las perras. A todas las perras. No las dejaba en paz hasta que lograba su propósito. Mordía a los niños de brazos y a los borrachitos, mordía a las señoras con su bolsa del mandado y al lechero con sus botes y sus bicicletas. Se comía a los gatos y a las ratas, se comía conejos vivos y hasta clavos traGaba.

El firus estaba viejo pero era un piduCo. Era perro callejero, perro corriente y vulgar, perro ordinario y casi como rata de alcantarilla (pero rata gigante), feo y mugroso y peludo con pelos largos y descoloridos y de cola desgastada.

Un día el gandalla se murió y toda la gente se puso triste: el firus con toda su agresividad y violencia defendía a todo el vecindario de los ladrones y los malhechores, de los vagos y los delincuentes. Cuando se murió todos nos quedamos indefensos.

Pinche firus.

bellaCo (I)

Era un planeta fuera de otro planeta dentro de otro planeta. Estaba lleno de sillas. Había grandes casonas de tapias viejas. bellaCo caminaba altanero entre las sillas. Cuando estaba cansado, grosero, montaba una y con la mirada perdida, se ponía a descansar. Si quería dormir entraba a las casas para protegerse del frío. En ese planeta perdido nadie se atrevía a exigir. Las sillas conjuraban entre cuchicheos planes irrealizables. Las casonas oían tales planes y continuaban impasibles en su eterna inmovilidad. Un día la silla sobre la que bellaCo descansaba estornudo. En un acceso repentino de furia bellaCo hizo pedazos la silla y, no satisfecho, destrozo casi un centenar de ellas. Cuando hubo hecho esto, entro a una casona y cayo presa de un profundo sopor. No escuchaba el estridente conciliábulo entre las sillas. Acicateadas unas a otras, concluyeron que necesitaban un héroe (o un sacrificio). No podían entre ellas matar a bellaCo porque no tenían manos. Solo tenían cuatro patas y un rígido respaldo. Una de ellas sugirió que descoyuntándose podía despachurrar a bellaCo entre el asiento y el respaldo.

Era una maniobra loCa. Y pareCía que lo intentarían.

que te den (azotado)

¿Dijo el cabrón que una fría dura y aGobiante lluvia iba a caer? No lo se. Mira nada más en dónde estamos. No me gustan sus chistes estúpidos ni sus miradas compasivas, su hipocresía ignorante ni su dulzura fingida. El latido de mi corazón sigue y sigue y sigue, escucho y siento y me duele la sangre que atravieSa mis venas. Ha estado lloviendo desde el puto principio. Desearía no haber estado aquí. Es sólo que no se mentir. Puedes abrazarme y decirme cosas al oído, puedes meter la aguja e inyectarme el veneno. Bueno, te diré, bueno, aceptando que esta lloviendo ¿El pendejo dijo que llovería? Lo siento hermano pero ha estado lloviendo desde el principio, es solo que recién llegaste y te asustaste y te soltaste diciendo palabras rebasadas y rezos y aullidos de odio y rencor pero también de dolor genuino, tenias miedo por lo que veías. Aquí estamos, caminando en círculos mientras eso nos mira y recorre los putos caminos. Llueve maldita sea pero no se si la lluvia somos nosotros y estamos en realidad disfrutando de todo esto. NO disfrutamos. Y no podemos callar. Es solo que el odio y la muerte y la destrucción están aquí desde siempre y vamos cieGos y necios y con los oídos tapados y la sanGre nos cubre.

Acá vamos nosotros. Juntos. Saldremos del camino, del puto camino trazado. Saldremos veras. Tu ve a tomar por el culo con esa tu amabilidad y tu compasión y tu mentira y tu arrepentimiento fingido.



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