Sol. Si alguien me dijera que el sol en estos dias esta fuerte no lo creería. Si me dijera que ahora estoy más flaco, tampoco. Aunque, he de aceptarlo, tengo hambre. Podría comer mil platos de lo que fuera sin detenerme ni para beber agua. Comería, como si a punto de morir, de ello dependiera mi vida ¿Extraño? Supongo que cuando ya no es posible ir más alla empieza uno a desvariar.