Todo esta bien aquí. No te preocupes por nada. Trabaja mucho y diviértete. Pasea esas calles llenas de gente y compra regalos para Sofía. Yo pase dormido todo el día esperando comerme el mundo la semana entera, con mis proyectos y con mis líos. Ya quiero que sea sábado para que regreses y vayamos donde sirven esos platos de comida tan deliciosa que tanto nos gustan.
Cuídate y echa mucho desmadre.
B.
El mundo de todos los días es un pájaro dormido en el nido más inalcanzable del árbol infinito. Sueña que encuentra alimentos enterrados cuando picotea en las oquedades y entre las hojas secas. En el cielo las nubes escriben acertijos y los resuelven soltando chubascos y relámpagos de juego. Se escapa el silencio, con sus alas de fuego. Se escapa entre los cabellos, como río que baja, entre las piedras, redondas, frescas, dolorosas.
Despierta.
Un día despiertas (muy temprano) pretty drunk y comprendes que es mejor tirarse en la playa para dar tiempo a tu organismo para recomponerse. La noche anterior escuchaste en la tv a Denisse Merker hablar del tiempo. Estaban unos que discutían con autoridad acerca de la descomposición política del país. Un pelón estaba enfadado. Te recordaba a la maestra Minero con su voz agresiva y aleccionadora (¡Ora hijos de puta, o hacen la tarea o me los como con mis dientes de perro!). Otro que acostumbra vestirse de payaso tenia cara amigable y bonachona, una cara que te invitaba a sentarte en sus piernas y ponerte de a cuatro para que te diera tu merecido. Y te encantó que Denisse Merker confiara en que el paso del tiempo haría que todos esos movimientos populares violentos y abusivos terminaran por desgastarse y volverse puto polvo fino. Inofensivo.
…como esta arena caliente que ha terminado por volverse suave y resbaladiza. Tantas olas que van y vienen. Interminables. Que acarician e instalan esa confianza alegre que repite en tu cabeza mareada y perdida que es cuestión de relajarse, dejarse ir, con calma, papacito, así así, déjate ir, confía en mi, el mareo pasará pronto, tu tranquis, pasará pronto, veras que te vas a sentir mejor, ya…
De pronto Rodia, el puto playero quemado por el sol (tu colega de juergas), decidió que estaba borracho y aburrido por la voz del jodido Bob Dylan aullando el Leopard-skin pill-box hat. Y encendió la televisión. Entonces apareció Denisse Merker hablando del tiempo e interrumpiendo la gloriosa interpretación del jodido Bobby cuando tu ibas por la novena cerveza y casi de lado listeneabas al Bobby Desenfadado cuando este decía con su voz fulgurante y triunfadora de poeta desmadroso y descontrolado acerca del Brand new leopard skin pill box hat. Fuck!