Vamos a ver. Un día sucede que decidimos echar a caminar las calles llenas de gente. Hambrientos. Atentos. Y nos escabullimos entre los gritos festivos. Entre los niños de brazos. Entre los adornos de fiesta. Compramos regalos. Hacemos fotos. Es un podcast sin micrófonos ni música de fondo (estaba editando la conversación y eligiendo canciones luminosas) en donde no estoy más solo, en donde estamos juntos y tu me haces fotos donde levanto los brazos y me acuesto en el escenario caliente del mediodía.
Así, espontáneamente: “vamos a comprar cohetes para las fiestas” dijimos y salimos con nuestras ropas miserables para evadir a los maliciosos, esos hijos de puta que orinan en las calles y que nos echan el carro encima.
Es la vida real, el capitulo se llama: “Pronto será fin de año y tenemos que practicar mucho para nuestra fiesta de ponche caliente y luces escapizas en el jardín, tenemos cohetes y vamos a reír toda la vida”.
Así todo el tiempo.
