Lo confieso: estaba aterrado porque tenia que ir a con la doctora. Pero ni pasó nada. Llegué, le di los análisis, me revisó y luego me dijo que era muy borracho. No me fue tan mal. Me dijo que si seguía de esa manera como acostumbro, tan desbordada y sin reflexiones, ya podía yo comenzar a despedirme de mis coleg@s y admirador@s. Pero me dio esperanzas. Me contó la anécdota del mendigo que iba perdido por la campiña y se encontró tres niños en el camino que le desplumaron y dejaron en estado vegetativo durante el resto de su vida.
No entendí nada porque todavía estaba muy asustado. En cambio, prometí ponerme las pilas y dejar el aquelarre y el desenfado. Ahora postearé todos los días ^___^


¿Por qué estoy tan preocupado?
Cerca de las diez de la mañana me comencé a sentir extraño, me dolía la cabeza de una manera bastante singular. No podía concentrarme en lo que hacia y me dio mucho sueño. Estaba bostezando cada medio minuto. No podía ver los números en los papeles que estaba capturando y la cabeza me pesaba. Cuando dieron las doce del día me puse de pie y me quede ahí mirando el monitor. Me quería regresar a casa a dormir. Les diré que me siento mal, pensé bostezando, y me iré a mi casa. Me volví a sentar y no pude trabajar. Cuando dieron las dos de la tarde salí al pasillo y me puse a platicar con Julio. Hasta pálido te ves, me dijo, entonces tenia frío, y estaba muy débil, se te bajó la presión compadre, ándate a tomar una coca helada porque se te bajo la presión, me dijo, y estaba preocupado.
Entonces salí y me acerque con Rodrigo, el Jefe Taquero, que se asombró cuando llegue directamente al refrigerador a por una coca fría. Bebí la mitad de un trago y me quede ensimismado a punto de caerme. Entonces Rodrigo me arrimó un taco. Comencé a darle mordidas pequeñas. Luego pedí otro mas. Bebí mas coca y cuando termine el tercer taco abrí el refrigerador de nuevo. Ya estaba mejor. Luego camine hasta Plaza Galerías y di la vuelta de costumbre hasta el circuito interior y de regreso. Antes de subir de nuevo compré dos cocas en el Oxxo .
Cuando llegué arriba busqué a Julio por todos lados, tenía que agradecerle ¡Me sentía perfecto! ¿Cómo es posible que tragos helados de coca cola me hayan compuesto de tan radical manera? Estaba feliz, ya no me sentía mal. Me puse a trabajar como un demonio.