En el eje 7 Sur, Extremadura, cerca de las cocinas Delher hay un anuncio espectacular de pollos asados, se puede ver la pata de un pollo formada por chiles verdes. Unas veces vas por la calle y ves los espectaculares y te mueres porque te parece fantástico que una imagen tengan tanto poder y seducción.
Otras veces no. Otras veces vas y miras los espectaculares y dices: ¡qué grandísima e insensata pendejada es esa! Como cuando ves el espectacular del gato sonriente en la glorieta de la manzana de Miguel Angel de Quevedo y Pacifico, y ves la leyenda que anuncia alimento para gatos hecho con carne de vaca: la imagen del gato que parece derretirse porque se va a comer nueve grandiosas y generosas raciones de una sentada. Y lo ves y piensas que para ser efectivo, el anuncio digo, debería decir: “alimento para gatos hecho con carne de rata” o de pájaro, o de alimaña pequeña.
A los gatos les gustan las ratas, los ratones, los pájaros, las alimañas y basurillas. No las putas vacas.
Lo que a mi mas me gusta es dormir. Hay quien podría decir que lo que mas le gusta es el dinero, o las mujeres, o los hombres (que para eso el mundo es mundo y uno ha sido arrojado aquí con su puñado de preferencias y taras mentales) o los paseos interminables a la luz de la luna. Pero a mi lo que mas me gusta es dormir.
Cuando era niño era lo que mas disfrutaba. Tenia sueños donde encontraba monedas enterradas, luego me despertaba aferrándolas ansioso. También soñaba que platicaba con las niñas. Las niñas me gustaron desde el principio. Era como un instinto.
De niño me quedaba dormido en los pasillos de la casa. Debajo de las camas. Olvidaba ponerme el pijama. Un día me quede dormido recargado en un sillón, arrodillado. Cuando llego la medianoche soñé que la vieja consola de la sala se prendía y sus lucecitas mágicas sintonizaban la estación de radio mas hermosa que jamás había escuchado donde sonaban canciones increíbles con melodías de ensueño que me llenaban de una feliz paz infinita. De pronto abrí los ojos y me descubrí arrodillado en medio del pasillo, entonces subí a gatas a mi cama para volver a dormir.
También me gustaba escaparme al patio a corretear a las niñas y a levantarles los vestidos, a robarles besos y a pelearme con los vecinos.
Pero lo que mas me gustaba era dormir.
Unas veces, las mas, son las dos de la mañana cuando me tiro en la cama para dormir. Mis ojos hinchados y lastimados por la luz del monitor parecen sangrar. El silencio total de la noche toma por asalto mis oidos para hacerlos zumbar. Antes de perder consciencia escucho gruñidos, rumores, voces lejanas, ronroneos interminables.