Siempre he querido postear acerca de una receta alimenticia. Aunque no sepa cocinar nada. Bueno, se hacer surimi con cebollas y hongos mágicos y chicles chipotles y queso derretido. Mi mujer me enseñó. Lo intenté hace poco en un sartén nuevo. Termine ahíto. Supongo que si vas y escribes una receta en Internet es con la intención de acabar con el hambre de tus lectores. De otra manera no puedo entenderlo. Me contaron de una receta con tortillas “sancochadas”. Como estábamos en la fila de las tortillas comprando cigarros sin filtro no pude entender como conseguías “sancochar” una jodida tortilla. Y aunque aquella ves tenía hambre en exceso (tanta que podía comer Lo Que Fuera), resulta que lo olvidé.
Y ahora que quiero postear acerca de una receta creo que contaría del surimi y del queso y de las cebollas y de los hongos mágicos. Pero se de cierto que me buscaré pleitos. Mejor quiero saber de las “sancochadas”.
Es viernes y tengo sueño. No me gusta mucho. Cuando es viernes nadie debería tener sueño. Cuando es lunes tampoco. Digo, no resulta agradable tener sueño en ningún momento, ningún día de la semana. Pero menos el viernes. La semana se volvió un horrible sueño desesperante del que estoy a punto de salir. Despertar y tal. Porque en cuanto comience a oscurecer estaré en la calle y rumbo donde la acción empieza. Entonces no tendré sueño. Echare tragos y me olvidare del aquellarre cotidiano para auto convencerme de que todo va bien. De que todo es mera ficción y de que aun tengo mi alma conmigo ^__^
Mejor ya me voy.
Sucede cuando saltas, justo cuando saltas. Entonces comienzas, mucho despues, a medianoche, y a plena luz del dia, a tener visiones. Y dices en voz alta complejos malabares, mentiras, blasfemias, oraciones fulgurantes. Luego todo te la trae floja y nada te importa y dejas de comerte la cabeza. Adios ficciones odiosas. Bienvenidas nubes de fuego, abismos infinitos.
Ahora se la clave de todo. Acción. Sin mas.