De ahí, del techo, entrar por la diminuta ventana de barrotes desaparecidos: entrar, ocultarse. Solía esconderme detrás del tinaco más grande, un super tinaco del tamaño, casi, de aquel cuarto oscuro frío y lleno de telarañas.
Pasos, voces, entrar.
Nunca nadie se atrevió a mirar detrás del supertinaCo.

Hace un año las cosas eran tan diferentes que si vas y me preguntas de que modo puede eso ser verdad yo me quedo callado sin saber cómo explicar la de amigos que he hecho la de risa que me ha dado todo y el desmadre que se ha generado. Estoy contento que te cagas por estar acá y conocerlos a todos.
Y decir graCias.
graCias
graCias
graCias
Tres veces
GraCias a todo mundo por visitar Nueces y por decir y por ser amiG@s.
Gracias de NuEz
